Foto: Archivo
El pintor zacatecano falleció el pasado 7 de mayo. Este miércoles lo despidieron en el Palacio de Bellas Artes

Nacido en 1932 en la ciudad de Zacatecas, Rafael Coronel Arroyo fue uno de los pintores más importantes y cotizados de los últimos años y considerado uno de los principales representantes del expresionismo mexicano.

Comenzó su trayectoria en un momento donde los artistas del país buscaban deslindarse de la propaganda nacionalista del muralismo y sus objetivos de unificar la cultura mexicana, en favor de una expresión individual más libre y genuina a los valores de la diversidad real de la nación. A pesar de esto, se deslindaba de lo que los críticos denominaron como el movimiento de “La Ruptura”.

En su obra dejó bien claro su dominio de la técnica sobre el dibujo y la pintura, aunque en sus primeros años exploró la abstracción. En una entrevista con La Jornada en 2000 reveló que luego de un viaje por Europa, en el cual descubrió la increíble cantidad de artistas que se encontraban trabajando la pintura, por lo que decidió regresar a la figuración.

Su aproximación a la figura humana buscaba, en contraste con las metas del muralismo, mostrar al ser humano sin adorno extra. “Cuando se deja la pintura sola es cuando se llega al énfasis humano más alto, a la representación más pura del hombre, como los retratos de Rembrandt, que no tienen más que luz y un poco de sombra”, comentó en una ocasión.

 

Prolifico pintor. Coronel creó miles de cuadros a los largo de más de 60 años. Foto: archivo

Su énfasis en la expresión dota a los personajes de sus obras de tristezas, frustraciones y melancolía, emociones centrales a la pieza, sin elementos mayores en la composición que distraigan el ojo. Los sujetos suelen estar ataviados de prendas sin detalles o desnudos —siendo los ancianos con sombreros puntiagudos los más conocidos—.

Una de sus últimas exposiciones fue una retrospectiva llamada “Retrofutura” en 2011 en el Museo de las Bellas Artes, bautizada así porque aunque mostraba el pasado, su trayectoria, al tratarse él de un artista hasta activo —hasta sus últimos momentos— también daba pistas a lo que vendría.

En 1980 rescató el Convento de San Francisco de Zacatecas para fundar ahí el museo que llevaría su nombre, donde depositó una de sus más grandes pasiones: el coleccionismo de máscaras tradicionales mexicanas.

El recinto cuenta con más de 10 mil máscaras rituales, 500 piezas prehispánicas, mil 500 objetos de cerámica colonial, 200 títeres antiguos y hasta algunos cientos de dibujos de Diego Rivera, padre de quien fuera su esposa hasta su muerte en 1969, Ruth, que el muralista tuvo con Lupe Marín.

A pesar de su interés por alejar su producción y discurso de los intereses del muralismo mantuvo relación con su suegro y por cerca de 20 años trabajó en el taller que Rivera tenía en Altavista, en la Ciudad de México, donde realizó legendarias fiestas.

 

Expresionista. Creó personajes que decían con sus expresiones lo que sentían. Foto: archivo

El pasado martes 7 de mayo, en Cuernavaca, Morelos, el pintor falleció de causas aún no reveladas. Su deceso fue dado a conocer en redes sociales por su hijo Juan Rafael Coronel Rivera. Tenía 87 años.

Este miércoles la Secretaría de Cultura Federal rindió homenaje al artista en el Palacio de Bellas Artes con un evento conmemorativo que inició a las 14:00 horas.

Antes del anuncio del homenaje póstumo, la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) lamentaron el fallecimiento del pintor Rafael Coronel Arroyo, reconocido por su espléndida obra enfocada en el retrato y por su magna colección de máscaras mexicanas.

Con una sólida trayectoria de casi 70 años, Rafael Coronel transitó del arte figurativo al abstracto, con particular interés en el retrato, el comportamiento humano y la naturaleza, además de recibir la influencia de grandes maestros europeos, como Goya, Rembrandt, Ucello y Vermeer, entre otros.
Con información de Notimex y La Jornada