World Justice Project, que no es la banda que tocaba “Ojo en el Cielo”, sino una  organización que se define como un organismo internacional independiente y multidisciplinario, realizó un estudio que pone en evidencia el Estado de derecho en México.

Usted quizás tenga o encuentre una mejor definición del concepto Estado de derecho, pero entendámoslo como algo semejante al Imperio de la Ley, que permite que una sociedad funcione con sus instituciones en torno a una constitución. Le reitero que no soy jurista, sólo intento que estemos todos más o menos en sintonía.

En mi opinión, corríjame algún jurisconsulto (pero allá por febrero del 2021 que entra porque ahorita tengo mucho que hacer), el Estado de derecho es también el concepto opuesto a Estado fallido, siendo este último precisamente el fracaso de un gobierno para monopolizar el ejercicio de la violencia, la impartición de la justicia y la procuración de los servicios elementales.

Vamos, que el Estado de derecho es la prevalencia del orden y las instituciones y esa es la causa que enarbola  World Justice Project, que para efectos de diagnóstico realizó el referido estudio en el que ninguna de las 32 entidades de México logra una calificación perfecta lo que a mí me sorprende lo mismo que un nuevo reencuentro de Timbiriche, o sea nada, nadita, nada.

Lo que sí me asombró es que Coahuila no haya figurado entre los Estados peor calificados de este estudio. Los sotaneros (de sótano, no de sotana) resultaron ser, en el ultimísimo lugar, Guerrero, seguido de Baja California Sur, Estado de México (que es como el corazón de Mordor), Sonora y Puebla.

A propósito, me encontré con las declaraciones de un magistrado sonorense muy inconforme con los resultados arrojados por World Justice Project (ya nomás voy a poner WJP si se ofrece, eh, conste).

Francisco Gutiérrez Rodríguez, Presidente del Tribunal Superior de Justicia de aquella Entidad y persona con el nombre más estadísticamente ordinario de México, negó que en Sonora se anden manejando con esos niveles de violencia, corrupción e impunidad.

“¿Violencia, impunidad, ‘corructción’? ¡¿Quéseso?! ¡Ya ve, ni siquiera sé cómo se pronuncia!”, exclamó el magistrado presidente.

Y luego arremetió contra WJP (¡sí se ofreció!) y los sonorenses que fueron quienes definieron estos resultados, pues el estudio en cuestión se basa en la percepción de los ciudadanos y dijo que si a la gente no le gusta la Ley o la forma en que se aplica, debe buscar reformas a la misma, pero no criticar el trabajo de los pobrecitos funcionarios sonorenses y que es una pena que esa organización (para él desconocida) tenga esos paupérrimos conceptos.

Bien, pues resulta que Coahuila se ubicó en la sexta posición de arriba pa’bajo, es decir, al otro extremo de la tabla, o sea entre los seis mejores calificados. Pero ni nos alborocemos que como ya se dijo, a ningún estado de la República le fue particularmente bien y si la calificación en el estudio para Sonora fue 0.36, Coahuila obtuvo un 0.45, aunque le quedo a deber el sistema de evaluación de WJP porque como ya le dije, ando muy ocupado de momento.

Lo que sí le puedo decir es que, de acuerdo con lo publicado en VAGUARDIA En el estudio se capturaron las experiencias y percepciones de más de 25 mil 600 personas de los 32 estados y se calificó

1.- El límite del Poder Gubernamental, analizando la capacidad del poder legislativo para hacer contrapesos efectivos (risas moderadas) y supervisar la actuación del gobierno estatal en la práctica (risa estruendosa).

2.- La dependencia de los jueces y la capacidad del Poder Judicial (risas con aplausos).

3.-  La integridad del proceso electoral (carcajada con ovación).

4.- Independencia y la capacidad de los organismos de fiscalización y auditoría superiores, comisiones de derechos humanos, y demás organismos autónomos (carcajadas con estruendosa ovación de pie)

5.- Califica también si los funcionarios abusan de sus funciones (risa con llanto incontrolable, ataques de histeria colectiva, desmayos, tumulto general).

Si no fuimos los peor calificados, según los resultados vistos, no es cosa que hable bien de Coahuila, sino que dice pestilencias de las demás entidades.

Será que en vez de coahuilenses los de WJP entrevistaron a puro masoquista. Aunque me inclino a pensar, más bien, que la disonancia obedece a que los habitantes de esta comarca no tienen chaquetera noción de lo que es el Estado de derecho y, lo que es peor, de cómo el Gobierno nos está robando  todo lo que ese principio fundamental del Poder garantiza: La paz, la justicia, los Derechos Humanos, la democracia efectiva y el desarrollo sostenible. 

Porque en todos y cada uno de los cinco rubros de evaluación, yo a Coahuila de Zaragoza no le doy ni un canijo punto. No sé usted.

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