Hace días y como siempre, Andrés Manuel López Obrador provocó una falsa polémica. El Presidente de Morena, que no de México, mandó una carta a España y pidió que públicamente España pidiera “disculpas” a México por la conquista. La carta se filtró primero en un diario español, El País, luego, tuvo amplio eco en nuestro país. Con justa razón, oficialmente le contestaron desde España duramente. Al día de hoy, los diferendos diplomáticos son rudos. Pero, la polémica es huera, estéril. Se lo voy a probar. Siga leyendo por favor. Corrieron mares de tinta para ocuparse de ello. Yo sólo leí lo publicado en diarios europeos. Lo nacional cada vez me interesa menos. Pero, hubo varias anotaciones, puntualizaciones y revires muy sobrados en contra de una carta que exige disculpas a españoles de hoy que nada tienen qué ver con lo ocurrido hace más de 500 años. Atado al pasado y sin vislumbres de un mejor futuro, AMLO sigue sembrando todo con su lenguaje de odio y rencor. Pudriéndose en vida, encamina al país al despeñadero. Al parecer, la autora de la carta es su misma esposa. Así se ventiló en la prensa de la ciudad de México. De ser cierto, malo el cuento. Se necesita diplomacia, no bilis amarilla.
Rápido le contestaron. Le hicieron tragar sus letras. El Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa y desde Argentina, en la realización del VIII Congreso de la Lengua en Córdoba, le enderezó a AMLO: “El Presidente de México se equivocó de destinatario. Tendría que haberse enviado la carta a sí mismo… López Obrador no parece bien informado de que las grandes matanzas de indígenas no se consumaron en la colonia, sino durante las repúblicas…” El escritor Sergio Ramírez abonó al debate: “La complejidad de la Historia y las sociedades de América Latina estriba en sus desigualdades”. Otro escritor y periodista, Martín Caparrós, dijo. “Toda cultura vive preguntándose quienes somos; en América Latina esta pregunta es más intensa, quizá más difícil de contestar, pero se hace sin duda, en castellano”. Quien de un plumazo despachó la cuestión, fue Arturo Pérez-Reverte, de plano dijo que AMLO era “un imbécil”. Fue ruidosamente celebrado. 
Le fue mal a AMLO, tan mal, que ha sido la semana más negra de su mandato en cuanto a imagen y medios de comunicación. En cuanto a ser un mero distractor de las cosas rudas y duras de este México, pues le fue de maravilla. Todo mundo se fue con la lengua de AMLO y lo de verdad importante, se ha olvidado por largo tiempo. Y aquí llegamos a un punto de la cuestión: esto es precisamente su estrategia diaria, por eso de las conferencias de la mañana, las cuales son puro humo, sombra, ecolalia, nada. Pero sirven perfectamente para señalar los derroteros del día o de la semana, como lo fue cuando lanzó su dardo envenenado en contra de España.
ESQUINA BAJAN
¿El pueblo es sabio? Sin duda, sólo cuando a AMLO le conviene. Ahora que fue a la inauguración de la temporada de beisbol en la Ciudad de México, fue abucheado y vituperado. Entonces ¿este pueblo no es sabio? El cacique nunca se equivoca, el dictador siempre tiene la razón. Y para tenerla, hay que hacerle como Hugo Chávez en su momento, con su programa “Aló Presidente.” Pues por eso AMLO inventó el suyo diario: el cual es tribuna, espectáculo, mitin, homilía, verborrea, ecolalia. Vayamos al grano: en sus 100 primeros días de gobierno dictó 67 conferencias matutinas (los datos aquí deletreados, son del diario El País, quien realizó un espléndido trabajo al respecto), AMLO hasta ese día, llevaba en el micrófono, cuatro mil 662 minutos. 
Esto es lo importante y oscuro señor lector, AMLO quiere y busca poner agenda diaria para distraerle a usted de los asuntos verdaderamente importantes. Pero con tanta charada de pequeña monta, se puede involucrar en sainetes de verdad serios, como dañar las relaciones de México y España con su disparatada carta. AMLO como hombre del viejo priismo, tiene sus muletillas muy hechas de las cuales no se puede librar: a sus enemigos a los cuales desprecia por pertenecer a las élites, les dice “conservadores” y “fiís”; merolico de mercado, estos términos los ha repetido 81 veces. “Neoliberal” es su otro vocablo preferido, lo ha repetido 130 ocasiones. Esto y no otra cosa, es lo importante: está imponiendo su agenda de temas menores sobre lo de verdad insoslayable en México: el retroceso en el cual ya estamos inmersos y padeciendo. Con las 67 conferencias mañaneras de AMLO (basura, insisto), éste ya había superado las conferencias de prensa que durante ocho años, ocho años dieron en su momento Bill Clinton y Barack Obama. Puf. 
El Presidente de Morena, Andrés Manuel López Obrador, y sus huestes y claques, vienen promoviendo, como si fuese un descubrimiento, un hallazgo (para ellos imagino sí), la personalidad de una mujer que encarna la liberación y el enjundia femenina y mexicana por igual, es sor Juana Inés de la Cruz. López Obrador debería de leerla. En su señero libro “Primero sueño”, texto inspirado e imitando a un… poeta español, Luis de Góngora (ya ve lector, ¿cuál es el alma entonces genuinamente “mexicana? Caray, que ignorancia de AMLO y su gente como Armando Guadiana Tijerina y ni se diga, Diego del Bosque, puro afásico defendiendo su patrón, sin ideas propias ¡Qué almas tan atormentadas, por Dios!), la monja poetisa escribe: “y por mirarlo todo, nada v(e)ía,/ ni discernir podía…”. 
LETRAS MINÚSCULAS
Enceguecido en su soberbia, AMLO nada ve y menos discierne… Su escaso cerebro no sirve para discurrir, sólo atacar. Jesús R.
Cedillo