Foto: Alejandro Rodríguez/VANGUARDIA.
La residencia artística que el grabador Vinicio Fabila realizó en el Cerdo de Babel in situ durante el mes pasado exploró las relaciones y movimientos en el lugar y las imágenes efímeras que crean

“La gráfica está en todos lados”, considera el artista visual y grabador Vinicio Fabila, “desde dejar una impronta en la arena” hasta las marcas invisibles que dejamos sobre un espacio, huellas de nuestras acciones y movimientos en el mismo.

Esta es la premisa que durante las pasadas semanas exploró en la residencia artística que realizó en la Taberna el Cerdo de Babel, donde fuimos a conversar con él, en medio de una de las sesiones de impresión del resultado plástico de su estudio.

Fabila, en entrevista con VANGUARDIA, explicó que esta inquietud nació hace dos años cuando, como parte del aniversario del bar y centro cultural, participó en la publicación “¿Qué es un Cerdo de Babel?”, donde escritores y artistas visuales lanzaron definiciones al respecto. Con su texto e ilustración descubrió el potencial tanto compositivo como de discurso en las interacciones humanas con objetos como sillas y mesas en el lugar, así como su relación con el espacio.

Ahora, como parte de la residencia artística in situ, el proyecto bautizado como “Fantasmas”, derivó en una intervención sobre una de las mesas de madera, la cual fue grabada para servir como placa de impresión para una serie de estampas, que a su vez integrarán mazos de cartas para un juego de mesa diseñado por Fabila, todo como parte de la exploración del ocio y las acciones que se dan en un bar.

“Es un juego que tiene de elementos gráficos solamente una mesa y una silla y variando la composición es como se hace el tipo de juego”, explicó Fabila sobre su propuesta lúdica, “tiene unas reglas peculiares. No es una cuestión de ganar, donde lo interesante es ver cómo el perder también es parte de un juego donde toma igual relevancia el perder y el ganar”.

Añadió respecto a la residencia, en la que estuvo trabajando mientras comensales fueron y vinieron al bar, que funcionó como un “espectáculo performático”, mismo que, considera, acercó a las personas al proceso de creación de los grabados, situación que a veces pasa desapercibida cuando solo se aprecia el producto final en una galería. Y, mientras tanto, él se sirvió de la ocasión para ahondar en sus observaciones sobre las interacciones de las personas en un espacio de estas características y los “dibujos” que crean.

“Lo que me llamó mucho la atención desde aquel primer diseño era el registro o el dibujo que se queda sobre las mesas, ya una vez usadas”, comentó, “es un cierto dibujo invisible o que pasa desapercibido, se hacen todo el tiempo, en todos los lugares, la marca que deja la acción de la gente y eso me movió. Esa forma de dibujo que se queda plasmada en la mesa, porque no es el mismo dibujo que deja una persona que cuando hay cuatro interactuando y cada dibujo es único por el tipo de tema que es toca: me imagino que hay pláticas muy amenas y acaloradas que hacen que se relaje la mesa, a lo mejor hay pláticas más serias donde es más estático el asunto y hay que estar ahí para observar ese tipo de detalles”.

La ejecución plástica de esta idea dio como resultado la serie de estampas que servirán para el juego de mesa, en las que se presentan diferentes composiciones de sillas y mesas, en un orden cronológico, explicó, que alude al uso diario, desde que abre el negocio hasta que cierra, con los distintos movimientos, accidentes y un par de abstracciones de estos elementos que se generan durante la jornada.

El esfuerzo, además, fue colaborativo, como lo explicó:

“Involucramos mucha gente, los chicos de aquí, un pimponeo de ideas desde la gestación del proyecto. Y también colaboramos en la cuestión de la encuadernación con Simia, con Jorge Palomares, que tiene su trabajo especializado en contenedores para productos artísticos y en cierta forma todo mundo colabora”.

Programado para su presentación durante las primeras semanas de marzo, este proyecto gráfico, performático y de intervención se suma a las exploraciones sobre los objetos que Fabila ha hecho a lo largo de su carrera, que si bien los colocan como protagonistas aluden a los humanos que les dieron uso.

“Gran parte de lo que he hecho en gráfica ha tenido mucho que ver con la cuestión de buscar que no quede en formato bidimensional, que no sea algo que esté en la pared, sino buscar que la gráfica fuera tridimensional y en este caso, aparte, que sea como vivencial”, concluyó, “la gráfica siempre ha tenido en su naturaleza una cuestión al servicio de un fin y eso es a mí lo que más me gusta de la gráfica, por eso siempre trato de agarrarme de ese tipo de perspectiva, no nada más ponerla como objeto de museo y deseo”.