Foto: Héctor García/VANGUARDIA.
A partir de este sábado está en exhibición la muestra pictórica de Rafael Ortega donde continúa su exploración sobre los elementos que conforman a un individuo

La inquietud del artista Rafael Ortega por conocer los procesos y elementos que conforman a los individuos ha quedado plasmada en el lienzo. La propuesta de “Un fantasma cargado de carne”, su más reciente exposición, plantea que somos el resultado de las influencias de otros, así como de nuestro entorno mismo.

Es por ello que en las piezas que desde el pasado sábado se exhiben en el Centro Cultural Casa la Besana, bajo la curaduría de Talía Barredo a través de la agencia de arte Liquen, funden a los sujetos de cada cuadro entre sí y con su entorno, creando amalgamas visuales y juegos metafóricos que aluden a estos factores cuya suma equivale a una persona.

Desde un formato pequeño Ortega recrea situaciones de su ambiente cotidiano y familiar, las relaciones con su hijo, su esposa y sus padres y, luego de un largo proceso de observación, como comentó en una entrevista previa para este medio, publicada el 19 de junio, funde las imágenes o destaca aquellos detalles que ha reconocido los protagonistas de cada pintura como herencias de otras personas.

Así nos encontramos, por ejemplo, con una riña leve en la que los que no se distingue dónde empieza el cuerpo de padre y termina el de los hijos, o a una “pequeño gigante” acuclillado en medio de la cocina cuya estatura fue incrementada gracias a un hongo mágico proveniente de un videojuego, gusto que originalmente pertenece al padre pero que ahora fue apropiado por el chico.

Como lo propone Barredo en la hoja de sala, la muestra también invita a otras lecturas, como los cambios en los roles de género en el hogar, así como otros guiños a las relaciones familiares en las piezas que el autor basó en las memorias de su familia y las escenas “subtituladas”, que infieren historias a través de la unión de texto e imagen.

Las piezas de “Un fantasma cargado de carne”, están a la venta. Van de pequeño a mediano formato, todas en óleo, y con precios que varían desde alrededor de los 800 a más de 5 mil pesos. Para mayores informes se puede comunicar a la página de Facebook de Liquen - Agencia de arte.