En año nuevo aprovechamos para deshacernos del peso muerto, para eliminar de nuestro equipaje aquello que no nos ha ayudado a mejorar durante el ciclo anterior

La vida es un proceso circular cuyo interés radica en que no se trata de un círculo plano, sino de una espiral. Debido a ello, cada vez que regresamos al punto de partida lo hacemos cargados de experiencia y conocimientos adicionales. Regresamos “mejorados”.

De esta forma, al reiniciar el camino, aunque estamos andando sobre nuestros propios pasos, no estamos simplemente repitiendo lo que hicimos durante el ciclo anterior, sino una versión mejorada de nuestro comportamiento. Eso es a lo que llamamos crecimiento, madurez, experiencia. En este sentido, el trayecto es diferente en cada ciclo.

¿Cuándo empieza y cuándo termina un ciclo? Para esta pregunta no existe una respuesta universal, pues los trayectos que se repiten pueden ser muy cortos o muy largos, dependiendo del proceso del cual hablemos. Incluso para tareas similares, los ciclos varían dependiendo de la cultura, la nacionalidad, la disponibilidad de recursos o las habilidades personales.

Tal variación constituye sólo un atributo de los períodos relativos a las cuestiones humanas, conviene precisar. La naturaleza, en contraparte, es confiable porque sus procesos se registran a intervalos regulares perfectamente predecibles: el día y la noche; las estaciones del año; la temporada de huracanes; la aparición de las cigarras; las migraciones animales; la aparición del cometa Halley en el cielo visible.

Sin duda por la disciplina de la naturaleza es que el ciclo más relevante en la vida de los humanos de todas las culturas está determinado por el trayecto de nuestro planeta alrededor del sol. Sin duda por eso consideramos el advenimiento de cada año nuevo como un momento global de renovación.

Y como todo momento de renovación, en año nuevo aprovechamos para deshacernos del peso muerto, para eliminar de nuestro equipaje aquello que no nos ha ayudado a mejorar durante el ciclo anterior o que nos ha impedido lograr metas con el éxito deseado.

En consecuencia, llenamos las alforjas de propósitos nuevos y volteamos a ver la cima con energías renovadas. No importa si hemos fracasado antes en el propósito de conquistarla: en el momento de la renovación creemos firmemente que esta vez lograremos plantar nuestra bandera en el punto más alto de la montaña.

Iniciamos -reiniciamos- así el camino ya andado previamente pero sin ser los mismos sino otros: individuos mejorados por la experiencia que conocen mejor dónde hay terreno resbaladizo, dónde es mejor fijar las cuerdas de seguridad y la ubicación exacta de las salientes firmes.

En VANGUARDIA iniciamos este nuevo ciclo haciendo acopio de la experiencia de los últimos 44 en los cuales nos hemos acompañado. Este 2020 cumpliremos 45 años de haber visto la luz como un periódico impreso y lo haremos enfrentando con determinación los desafíos de la era digital.

En ese proceso, mantendremos cada día nuestro compromiso de servicio a la comunidad a la cual nos debemos, compromiso que implica contribuir a que los retos individuales y comunes puedan ser vencidos y, de esta forma, hacer del camino que estamos iniciando juntos, uno de bienaventuranza.

¡Feliz Año Nuevo!