1.- Alejandro Gertz Manero, fiscal general de la República, propuso una reforma del Poder Judicial Federal que incluía eliminar el delito del feminicidio del Código Penal Federal para tipificarlo como homicidio agravado contra la mujer.

2.- Modificar el tipo penal del feminicidio, argumentó Gertz, facilitaría el trabajo de los Ministerios Públicos para acreditarlo ante los jueces. Porque lo haría más sencillo, y de esta manera se protegería y empoderaría más a la mujer.

3.- Porque al día de hoy, continuó el Fiscal, el artículo 325 del Código Penal Federal contiene siete supuestos –que muchas veces se convierten en obstáculos en el sistema judicial– para definir si el delito fue cometido por razones de género o no. 

4.- Esos supuestos son: a) La víctima presenta signos de violencia sexual de cualquier tipo. b) Existen lesiones o mutilaciones infamantes o degradantes previas o posteriores a la muerte. c) El asesino tiene antecedentes de violencia familiar, laboral y/o 
escolar. d) Ocurrió relación sentimental, afectiva o de confianza entre el asesino y la víctima. e) Hay amenazas, acoso o lesiones del sujeto activo contra la víctima. f) La mujer fue incomunicada previo a su muerte. Y g) El cuerpo de la mujer fue exhibido en un lugar público. De probarse uno de éstos criterios se acredita el feminicidio.

5.- La propuesta de Gertz fue ampliamente criticada por colectivos feministas, Amnistía Internacional, legisladoras morenistas y Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobierno, entre otros. Inclusive, el mismo AMLO afirmó que dicha reforma no pasaría. La andanada de críticas fue tan fuerte que puso en riesgo la continuidad de Gertz como fiscal general.

6.- Esa simplificación jurídica de carácter procedimental, propuesta por Gertz, es regresiva desde el punto de vista jurídico y político.

7.- El problema no es la reclasificación del feminicidio, sino un sistema judicial que no mira e investiga los asesinatos de las mujeres con perspectiva de género: de ahí, la falta de denuncias, la revictimización de la mujer y la impunidad del victimario, entre otras fallas que subrayan la ausencia de una flagrante desigualdad en el acceso a la justicia para las mujeres.

8.- Reclasificar el feminicidio implica borrar de un plumazo las luchas políticas de las mujeres para visibilizar la violencia del Estado y la sociedad contra ellas.

9.- Elimina también las muertes de muchas mujeres –con nombre, corazón, apellido y sueños– que pavimentaron con sangre esa conquista jurídica: llamar, apenas hasta 2012, las cosas por su nombre: feminicidio. 

@Canekvin
Luis García Abusaíd
Panóptico