Si pudiera volver a empezar, me buscaría un marido que trabaje y me dedicaría a nuestros cinco hijos”

A esta conclusión llegó Eva Herman, una bella y famosa presentadora de televisión alemana. El problema es que su vida ha sido casi lo opuesto: cuatro esposos y un hijo. Eva Herman fue hasta hace poco la conocidísima conductora del noticiero transmitido por ARD, el canal público más importante de Alemania. Inteligente, rubia, de ojos azules, era para muchos el modelo de una mujer moderna plenamente realizada. Aún no tenía 30 años cuando ya dirigía el noticiero más importante de todo el país.

Por ello su libro «El principio de Eva. Por un nuevo feminismo» publicado por la editorial Pendo Verlag despertó una polémica en el país. Su tesis llama la atención, sobre todo, porque parece contradecir sus propias opciones de vida. El libro se ha convertido en un incómodo interrogante para quienes veían en ella un modelo a imitar. El mensaje central de «El principio de Eva» podríamos resumirlo así: «Queridas amigas: ¿vale la pena sacrificar lo más nuestro, es decir, nuestra maternidad y nuestra capacidad para hacer del hogar un lugar cálido y acogedor, con tal de llegar a una presunta realización profesional?».

Su respuesta tiene dos letras: no. Alemania es uno de los países con más baja tasa de natalidad en Europa y algunos, entre ellos Eva Herman, acusan a las mujeres de este hecho. Alice Schwarzer feminista y directora del semanario Emma comparte la teoría de que no es obligación de las mujeres impedir la extinción de la especie humana. Ellas quieren tener hijos, pero también quieren trabajar y realizarse profesionalmente. Margot Käsmann, de la iglesia protestante, atiza el fuego: «Está demostrado que quienes no quieren tener hijos son sobre todo los hombres y no las mujeres, porque tienen miedo a comprometerse».

Mientras tanto Eva, surfeando sobre la polémica, precisa su pensamiento: «Es completamente equivocado –dijo mientras presentaba su libro en Berlín– reducir mi tesis a simplemente “volvamos todas a la cocina”». Sin embargo ha reiterado: «la mujer debe volver a ser mujer, y no una fea imitación del hombre». Según un sondeo hecho sobre mil personas, el 75% de los entrevistados considera anticuada su postura.

Resultado enigmático, pues el libro se vende como pan caliente. A lo mejor mintieron los entrevistados… o quizás Eva Herman está diciendo algo que nadie se atreve a reconocer públicamente. Algo que, sin embargo, parece ser un elemento clave para el futuro de nuestra sociedad.