Los animales fenómeno.

Desde plebe tuve esa como curiosidad, ese morbo, por saber qué eran.

Me imaginaba, como alguna gente se imagina, que era pura charlatanería, mentira, invención, engaño.

Cada vez que iba a las fiestas patronales, la celebración del santo de la parroquiaa de mi barrio, oía a una voz anunciar por un megáfono a los increíbles, insólitos, maravillosos animales fenómeno.

“Venga a ver al gallo con tres ojos, al perro con cinco patas, a la iguana de doble cola, a la víbora con dos cabezas
”.

Patrañas, pensaba yo.

Hasta el día que entré a uno de esos remolques como circo tapizados con fotografías de animales raros.

Y sí.

Me quedé con la boca abierta de ver a un perro chaparrito y orejón que tenía cinco patas, al gallo giro con tres ojos y a la iguana de dos colas.

Era cierto.

Me propuse entonces a investigar qué había detrás de esos espectáculos urbanos ambulantes.

Y lo que descubrí me encantó,

¿Se imagina a una traila recorriendo los pueblos, preguntando quién tiene en su casa un animal extraño para comprárselo?
Si usted tiene un animal raro, tráigalo, aquí se lo compramos


Una especie de compañía trashumante, nómada, trotamundos, en busca de fenómenos.

Esos remolques que usted ve en los festejos del santo de su barrio y que vocean a todo volumen a la extravagante paloma-gallina, al marrano con dos cabezas, etcétera.

Me acordé entonces del libro “La guerra del fin del mundo”, de Mario Vargas Llosa, con su circo callejero presentando a la mujer barbuda, al idiota y al enano.

Qué interesante vida.

Y qué envidia viajar por el mundo en una traila coleccionando rarezas, de esas que ya ni a los niños llaman la atención.

Entonces pensé que alguna vez me gustaría viajar así, recorrer el orbe en una traila, en busca de fenómenos.

Qué apasionante trabajo.

Qué interesante vida.

Aventurero, despreocupado, oficio ese.

Las historias que no me encontraría de andar por todas partes.

Aquí y allá y más allá en una traila.

Y radar y rodar y rodar por esos caminos de Dios.

Y pásele a ver al gallo de tres ojos, al perro con cinco patas, a la iguana con dos colas.

No, no es ciencia ficción ni una novela futurista, aclaro.

Aunque
 quién sabe qué pase
 con eso de las leyes que pugnan por la defensa de los animales


Los compiladores de especies raras temen que les tumben el negocio y entonces sí que se acabó el espectáculo


Por lo pronto el espectáculo puede y debe continuar


El increíble e insólito espectáculo de los animales fenómeno.

Páseleeeee a ver

 

Jesús Peña
Saltillo de a pie