Para mi madre, Agripina María Fuentes Montemayor, por su historia del polvo y los zapatos

1

¿Cómo es caer al cielo? ¿Es una incorrección gramatical y física o un hecho posible?

Lo cierto es que ella había caído al cielo. Así. Su cuerpo fue arrojado a las nubes. Caía, era una caída libre que no cesaba. Hasta que encontró un listón de lluvia de oro, de él se sujetó. Sus pies se prendaron del horizonte. No preguntes cómo, pero empezó a andar.

En el cielo todo se hace de cabeza.

 

2

La policía covid-19 llegó a la casa estrecha del barrio humilde donde siempre había vivido una familia de ocho personas, sostenidas en amor por el trabajo de un obrero.

-Esto es contra las reglas de sana distancia y sanidad. No pueden vivir así. Los vamos a multar.

Dijeron los policías mientras un hedor se desprendía de sus cuerpos. Ay, el abuso y la avaricia.

 

3

El monje medita. Nacen a su rededor zapatos de todos colores y tallas. Brotan con facilidad entre la tierra fértil. Al salir del trance el monje se levanta y ríe a carcajadas. Se va por el pueblo colocando cada zapato en la cabeza de la persona a la que cree que corresponde. Ríe y ríe estruendosamente mientras los habitantes ya se quitan el zapato y lo miran, ya lo arrojan o se lo ponen alegremente en la cabeza, como la niña aquella que se ató con una cinta del cabello, su zapato amarillo.

 

4

El alcalde encementó el río con dinero del pueblo. Ahora es un vil canal gris. ¡Qué alegres pasean los pobladores por las noches entre las lámparas que él ha mandado colocar! Debajo, raíces, pensamientos de árboles y anfibios se debaten y mueren. El agua corre y sigue en su veneno con los aceites y contaminantes que todavía vierte la fábrica.

 

5

Las berenjenas siguen en su nacimiento. Nada de prodigioso tendría este hecho pues las flores fucsias sonrosadas de las berenjenas dan berenjenas. El prodigio es la mano del viento con su particular sabiduría y nutrición que llegó para ayudarla a eliminar la plaga que bebía de esos frutos. Ella casi pudo escuchar los pasos de alguien, algo. Dos días después, ya no segó berenjenas color café chupadas por insectos espinosos; eran berenjenas negras, contrastando con las flores fucsias sonrosadas. Porque las flores fucsias sonrosadas de las berenjenas dan berenjenas.

 

6

Ella maquinaba actos para su propio beneficio, ya fuera electorales o de percepción de los cargos más altos. Recibía despensas que luego vendía a los más necesitados. Ella pensaba que no importaba que vendiera lo que le dieran en donación, porque lo vendía más barato. Quienes debían recibir las despensas gratuitas la conocían bien. ¡Pero ella pensaba que era tan buena!

 

7

Ella duerme. El canto de las aves le avisa del próximo nacimiento del día. Así se sienta en la cama y se prepara para recibir el primer albor. La luz y el viento entran a su habitación pues no hay pared; de ese lado, solo hay una malla y cortinas translúcidas. Esta mañana los rayos del sol ingresan lentamente hacia ella, han tomado la forma de listones de lluvia de oro, esa planta que a ella tanto le recuerda a su infancia.

Claudia Luna Fuentes

Columna: Planeta personal

Comunicóloga. Directora de Divulgación Científica en el Museo del Desierto. Cursa el doctorado de Ciencias y Humanidades para el Desarrollo Interdisciplinario. Tiene publicados, entre otros, Los frutos del sol (Castillo MacMillan 2005) libro infantil y poemarios entre los que figuran Casa de sol (FECA-CONACULTA 1995), Ruido de hormigas (Gatsby Ediciones, 2005), Carne para las flores, antología personal (Aullido libros, España 2011) y Las flores desenfundan sus espinas, antología personal (Secretaría de Cultura de Coahuila, 2013). Aparece en Anuario de poesía mexicana (FCE, 2006). Recibió mención en el II Certamen de Periodismo Fernando Benítez de la UAdeG, el primer lugar en fotografía Coahuila luz y forma 2003 y la presea de poesía Manuel Acuña 2008. En poesía, recibió beca del FONCA, estímulos estatales del FECA y del PECDA. Fue becaria FORCA-Noreste 2011-2012, en Lima, Perú, impartiendo talleres sobre poesía objetual. Como invitada de honor del festival Internacional de Teatro Tánger 2013 en Marruecos, se leyó parte de su poesía traducida al árabe. Coordina el colectivo de arte urbano Yo Soy Zapalinamé y es columnista de Vanguardia.