Se acerca en el calendario el fin de año. Ya llegó. Uno más. Consideraciones de tiempo medible solamente. Cosas con medida y acaso algún peso, pero todo en base al calendario. En el fondo, situaciones ya vacías. Quien ha perdido a un ser amado y querido, le da igual si es fin de año o fin de mes. Su vida ya no es la misma. ¿Llega un inicio de año? Es motivo de brindis y celebración. No hay más allá de ello. Cosa intrascendente, porque cualquier buen día uno puede brindar hasta morir en el intento. Hay un buen libro de ese teólogo que renunció a hablar con Dios, Joseph Ratzinger, el papa Benedicto XVI. Como intelectual, sigue siendo una aplanadora de pensamiento, como Papa y líder de los católicos, pues mejor prefirió renunciar. Le decía de su buen libro, como todos los emanados de su pluma, “Nadar Contra Corriente”.

En este volumen uno de los temas, de entre decenas de ellos que merecen atención, en el cual reparé conforme avanzaba en la lectura y subrayé profusamente, fue el del resurgimiento del paganismo, la magia, la superchería, el espiritismo, el milenarismo, el fin de los tiempos (que no el Apocalipsis) y toda suerte de charlatanería que domina al mundo entero. Joseph Ratzinger sabe de lo que habla. Lo repitió incansablemente en las entrevistas en su momento una y otra vez. Habló fuerte y rudo. La Iglesia católica lucha entonces contra esto, nada contra corriente y agobiada por sus propios demonios (la pederastia y el abuso), tuvo mejores días.

Asistimos, se lee en el volumen, a la “hora de tentación pagana profunda”. Es decir, una especie de “neopaganismo” que está arraigado fieramente en México (los “rosarios benditos” en los retrovisores en el auto, el satanismo, el feng shui, el yoga, el espiritismo, el culto a la Santa Muerte, la regeneración del culto a las religiones prehispánicas, “cargarse” de energía en la pirámide Madre en Teotihuacán, practicar el “yoga cristiano”, hacer rituales de fin de año para “cargar las pilas”… Lo anterior está arraigado en México, pero también en buena parte del mundo.

Un conspicuo periodista le espeta a su “Eminencia”, en ese entonces, las cifras en Italia del ateísmo y los números de los llamados “horóscopos telefónicos”, los cuales albergan diez millones de llamadas al año. Compárese esto contra poco más de treinta mil sacerdotes en esa nación. La gente no abandona a la religión católica, no; realmente huye de ella y se refugia en otras sectas o magias no pocas veces agrupadas bajo la denominación del new age. El volumen tiene más de 300 páginas, pero se deja leer en una o dos sentadas. Las respuestas del teólogo alemán son rápidas y ágiles a periodistas, la mayoría de ellos especializados. Es decir, medios de comunicación católicos: revistas, radio, televisión, quienes cubren la vida y obra del Papa, los Cardenales y los Obispos en Roma y sus viajes.

ESQUINA-BAJAN

Un fin de año más, un fin de año menos. ¿Cuál es el balance, cuál es nuestro derrotero? El ser humano, al menos en México, ya no vale nada. La sevicia, la saña con la cual son asesinados hombres y mujeres tienen al orbe absorto. Tanta crueldad, tanta violencia, tanta sangre, tanto culto a la muerte asombra y petrifica de miedo. Motosierras son usadas para cercenar en vida, miembros y cabezas de seres humanos (aunque torpemente se les tilde una y otra vez de “enemigos” de uno u otro cártel; en fin, son seres humanos. Vea el decapitado en Arteaga del día 22 de diciembre). Igual que los antiguos sacrificios rituales entre las culturas precolombinas. Situación de maldad que usted y yo hemos explorado ya con detalles en la saga de “Violencia / Inseguridad”.

Decapitados, “encobijados”, “enteipados”, “enmaletados”; destazados a granel y en bolsas plásticas negras, son arrojados y exhibidos en todo el País sin pudor alguno. Cuando se detiene a los principales capos, éstos tienen en sus guaridas altares y nichos en honor a la Santa Muerte y otras deidades. En este mundo, ya pocos creen en Dios. En México, el neopaganismo gana terreno. La Iglesia católica, en franco retroceso. Hay más magos que clérigos. ¿La ciencia? Pues no obstante que está a un clic de distancia, nadie se preocupa por ella y sus explicaciones y raciocinio. Hay estructuras disfuncionales, afásicas y alienantes que deforman (o moldean, según sea el caso), que han venido desfigurando a la sociedad. Prueba de lo anterior son el celular, el blog, el Twiter, el Facebook; en fin, las redes sociales: la escoria e ignorancia se multiplican.

Por lo demás, mi primitiva tesis tiene adeptos. En año pretérito, a plana completa en la famosa “Cuarta Página” del diario en español más influyente del mundo, El País, el profesor de la Universidad de Stanford, Evgeny Morozov, publicó un dilatado ensayo titulado “Internet y el control de calidad”. La tesis del doctor es sencilla: la red ha promovido o diseminado miles de sitios que socavan el conocimiento científico; invalidan por ignorancia y estupidez datos firmemente acreditados y promueven “teorías conspiratorias”. Uf. Casi nada. Llega un fin de año más en el calendario y no pocos humanos aún piensan y creen en supercherías de buena suerte o mala suerte al respecto. Como siempre, pues. La última fecha anunciada para semejante acontecimiento fue en el 2012, con las falsas profecías mayas que a medio mundo de ignorantes convencieron. Pero, hay gente decidida, seria, que actúa y no sólo se la pasa apoltronada en su silla y con el dedo índice “chateando” sandeces en Internet. Es el caso de los personajes de Kanzarburo Oé. En su novela “Salto Mortal”, los que de verdad están convencidos del fin del mundo, deciden ayudar a Dios a que haga su “chamba.”

LETRAS MINÚSCULAS

¿Qué hacen? Deciden volar una central nuclear… Buen fin e inicio de año, señor lector.