Especial

“Los trabajadores de la televisión y la radio llevaremos a cabo nuestra Sexagésima Octava Asamblea General Ordinaria del Consejo Nacional en Quintana Roo, inaugurando los trabajos el Gobernador del Estado. Con el respaldo de la Confederación de Trabajadores de México, avanzamos para un mejor futuro comprometidos contigo. Por una superación social, ¡SITATyR, CTM!”.

Súmese cinco puntos adicionales si pudo recitar el párrafo anterior de memoria y diez más si lo leyó con la voz de don Melquiades Sánchez Orozco (1928-2018), la inefable voz institucional del Estadio Azteca y de Canal 5.

Sin que el grueso de los mexicanos supiésemos a ciencia cierta de qué iba todo este rollo, ignorantes totalmente de cuál era la necesidad de notificar con machacona reiteración a la población general de un evento que concierne sólo a los trabajadores de la radio y la televisión de México, y no del todo seguros de si la música de fondo era el tema de amor del SITATyR o un himno soviético, el mensaje referido marcó a más de una generación de chamacos cuya programación habitual vespertina de caricaturas era a menudo y repentinamente asaltada por este estrafalario spot.

Y aunque las reacciones a éste son diversas, podrá comprobar en los comentarios de los cibernautas que hay algunas constantes: “A mí me daba miedo y ahora me provoca una extraña nostalgia”. “¡Qué onda con la música del bloque comunista!”. “¿Por qué siento que pasaban los años y seguían celebrando la Sexagésima Octava Asamblea?”.

Mi teoría personal es que en la Asamblea General del Consejo General del SITATyR se establece la agenda mundial económica, política, tecnológica y mediática que habrá de regir al mundo para el siguiente periodo ordinario y que lo del Grupo Bilderberg es pura flatulencia. ¡El bueno es el SITATyR! ¡Pura CTM!

Inquietudes que seguirán incomodando conciencias por millares (tal vez millones) y que no serán aliviadas hasta que un representante del Sindicato nos las venga a despejar. Atención allí, Patricio Flores Sandoval, presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Industrial de Trabajadores y Artistas de la Televisión y la Radio de la República Mexicana.

A donde quería llegar con todo esto, sin embargo, era al sencillo hecho de que cuando el emisor de un mensaje quiere realmente que nos enteremos de algo, se cerciora de que así sea. Y qué mejor que este ejemplo que es paradigma de la propaganda sindical.

Sin embargo, como que a veces no son tantas las ganas de que tomemos conocimiento de algo.

Lo digo por “Origen. Food, Wine & Experience. Cuatro Ciénegas, Coah.”, recién celebrado y del que, según inquiero, fueron pocos los enterados y menos aún los asistentes.

El evento reunió a los más destacados expositores de la gastronomía regional y de la industria vinícola comarcana, en un fin de semana que incluía conciertos y actividades en contacto con una de las más enigmáticas reservas ecológicas del mundo.

Los Food, Wine & Experience se celebran alrededor del mundo para que la gente nice y alguno que otro colado consienta al sibarita que llevan dentro, halagando sus sentidos con música, comida y bebida.

El festival que nos concierne, el de Cuatro Ciénegas, fue organizado y promovido por el Gobierno Estatal a través de su Secretaría de Turismo.

La actual administración como que ya le agarró el gusto a los eventos de élite, pues el año pasado también celebró la pasarela “Brillos del Desierto”, en las Dunas de Bilbao, que fue el marco para que lucieran sus creaciones renombrados diseñadores.

El “Origen. Food, Wine & Experience” fue anunciado por la propia Secretaría de Turismo, con precios que iban de los casi tres mil pesos (por un día) a los casi cuatro mil (por las dos fechas).

Según me reportan, la asistencia fue más bien poca. Aun así la Secretaría de Turismo y Desarrollo de Pueblos Mágicos (que pese al elemento mágico no encabeza Dolores Umbridge, sino Azucena Ramos) aseguró que fue todo un éxito y que lo recaudado se destinará a la preservación de la tortuga bisagra (AMLO sería más inteligente y se lo depositaría directamente a las tortugas en forma de una beca mensual).

Se habla de una derrama económica de 5.5 millones de pesos (aunque en notas posteriores se habla del doble).

¡¿Es en serio?! ¡Cinco pinches millones de pesos son migajas! Y ya sé que nunca los he visto juntos yo, como tampoco la mayoría de mis lectores. Pero cinco millones representan apenas moronas en una entidad en la que los desvíos y faltantes se cuentan en razón de los miles de millones.

Simplemente, el gasto publicitario de la administración anterior en un sólo medio de comunicación era de 20 millones de pesos mes tras mes, y no quiero saber a cuánto asciende en la actualidad.

Ni los 5.5 millones (ni los 11 millones si fuera el caso) justifican poner en riesgo la reserva ecológica de Cuatro Ciénegas y todas las especies endémicas que la habitan.

Que el resultado de todo este esfuerzo y de todo el riesgo ecológico que implica sea además, apenas equiparable a lo que se gasta el Ejecutivo en una de sus legendarias fiestas de cumpleaños, nos revela una vez más cómo el pueblo recibe sólo los mendrugos que se caen de la mesa banquetera de la élite política.

Menos mal que del “Origen. Food, Wine & Experience”, en principio de cuentas, ni nos enteramos.

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