Reclamo. Unos 20 mil manifestantes denunciaron frecuentes actos antisemitas en Francia y exigieron un cambio en las leyes. AP
Los concentrados denunciaron frecuentes actos antisemitas en Francia y exigieron un cambio en la ley que no exima de responsabilidad penal a alguien que esté bajo los efectos de estupefacientes

PARÍS, FRA.- Sarah Halimi, de 65 años, fue asesinada en su apartamento de París en 2017 por su vecino Kobili Traoré. Cuatro años más tarde, la comunidad judía salió a las calles en Francia para protestar por la decisión judicial que considera a Traoré autor de un crimen antisemita, pero “irresponsable penalmente” por su alta ingesta de droga.

La principal protesta, convocada por el Consejo Representativo de Instituciones Judías de Francia, se celebró ayer en el icónico mirador de Trocadero, en el centro de París, donde también acudieron personalidades de prácticamente todo el espectro político del país.

De acuerdo con la Prefectura de Policía, al menos 20 mil manifestantes participaron en el acto de París, un número elevado teniendo en cuenta que Francia sigue confinada.

Los concentrados denunciaron frecuentes actos antisemitas en Francia y exigieron un cambio en la ley que no exima de responsabilidad penal a alguien que esté bajo los efectos de estupefacientes.

Anunciada el pasado 14 de abril por la Corte de Casación –la instancia judicial más alta en Francia–, la sentencia reconoció el carácter antisemita del asesinato, pero no juzgará a su autor.

“Penalmente” no es posible hacerlo por haber “cometido un acto bajo un acceso súbito de delirio que embota su discernimiento”, indicó la Corte.

El Alto Tribunal aclaró que esa “irresponsabilidad” penal también se aplica a los casos en los que el estado mental del encausado se altera por “el consumo regular de estupefacientes”, pues la ley vigente “no distingue el origen de alteración física”.

El francés de origen maliense Traoré, de 27 años en el momento del asesinato y de confesión musulmana, ha sido examinado por un equipo de expertos psiquiátricos, quienes concluyeron que la elevada ingesta de cannabis le provocó “un acceso súbito de delirio”.