Hace unos días el papa Francisco inauguró la II Jornada Mundial de los Pobres en la Ciudad del Vaticano a la que invitó a almorzar a tres mil indigentes y puso en marcha una serie de actividades dedicadas a los menesterosos; como el hospital de campaña que se ha colocado en el centro de Roma y atiende a miles de personas sin tarjeta sanitaria y sin dinero.

En la inauguración exhortó a los cristianos: “Sintámonos todos deudores con ellos (con los pobres), para que tendiendo recíprocamente las manos, uno hacia otro, se realice el encuentro salvífico que sostiene la fe, hace activo el amor y permite que la esperanza prosiga segura en el camino hacia el Señor que viene”. Esta es una jornada, una fiesta “donde se celebra el encuentro con el otro”, Francisco ha dicho: “Cómo quisiera una iglesia pobre para los pobres”. 

El papa, con un espíritu muy crítico afirma que, “el capitalismo desarrolla las características del individualismo, en una vida donde los humanos buscan sólo su propio beneficio en lugar del beneficio colectivo”. Además, dice estar convencido de que mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, no se resolverán los problemas del mundo, porque la desigualdad, afirma, es la raíz de los males sociales.

En Saltillo también se celebró el inicio de la II Jornada de los Pobres, el obispo don Raúl Vera, un grupo de sacerdotes, organizaciones ciudadanas solidarias, universidades de inspiración cristiana y Cáritas, unieron sus voluntades para recibir a personas que viven en situación de pobreza en la zona metropolitana de Saltillo, haciendo un llamado a todas aquellas organizaciones que actúan en el ámbito de la asistencia a los pobres para que puedan seguir ayudando a los necesitados mediante estos trabajos fraternos.

Los invitados a la fiesta fueron recibidos con una orquesta de jóvenes intérpretes y magníficos bailarines de música colombiana en los que participaron niños y niñas. Se organizaron círculos de diálogo y ahí los participantes, en su mayoría mujeres adultas mayores, expresaron sus carencias materiales y las condiciones infrahumanas en las que viven. En muchos casos no tienen conque pagar los servicios básicos, el agua, la luz, el gas, la alimentación, mucho menos tienen acceso a medicamentos, algunos habitan viviendas semidestruidas, sin recursos para repararlas y enfrentar con alguna seguridad el invierno de este año y el próximo. 

La mayoría de las mujeres eran madres hasta con 10 hijos, otras con menos, pero sin la atención de ellos y viven en soledad, muchas viudas. Sorprende la ingratitud de su prole, hombres y mujeres que si pueden les quitan el pan de la boca, las discriminan y mencionan lo poco que obtienen de la ayuda del Gobierno para adultos mayores por 65 y más.
También se compartió el pan y la sal con los y las participantes, personas marginadas que viven en esta ciudad de primera, que obtiene premios y premios dice el Alcalde, pero que no se ocupa de los derechos humanos de los más pobres. 

Posdata

El Secretario de la Sedesol estatal, Inocencio Aguirre Willars se ufana de que en Coahuila la pobreza extrema ha disminuido, las cuentas alegres suelen crecer más al terminar los sexenios federales. Que Aguirre informe por qué les está reteniendo los salarios a las trabajadoras de las 90 guarderías infantiles de la Región Sureste, eso es infame, el salario es sagrado, pero se ve que está acostumbrado a abusar laboralmente y sin piedad de quienes están bajo su responsabilidad. Secretario, lea los artículos 82 y 91 de la Ley Federal del Trabajo. Por cierto, las empleadas de las guarderías son magníficas trabajadoras un sincero reconocimiento a su trabajo y hacen un bien incalculable a las madres de familia que deben salir a laborar en las empresas.