México está viviendo un cambio de régimen al tener un presidente de izquierda que ganó la elección electoral democráticamente en las urnas. Un hecho histórico después de varios sexenios de fraudes electorales. La existencia de una auténtica oposición que no esté de acuerdo con las políticas que se están aplicando, es indiscutiblemente necesaria y cuya tarea entre otras cosas sea poner límites al gobierno en turno para mantener el equilibrio entre las intenciones de la autoridad y el apego a la legalidad. La oposición necesita hacerse oír para debatir, criticar, denunciar, investigar, ilustrar a la opinión pública y mostrar cuál es la alternativa política que proponen y ejercer su derecho a convertirse en mayoría y demostrarlo en las urnas cuando llegue el momento. Sería muy grave lo contrario y dejar que dirija el País un sólo hombre.

Las principales fuerzas políticas que están en la oposición en México son el PRI y el PAN con la mayoría de los partidos pequeños. A éstos se suman los principales medios de comunicación y empresarios de gran calado que recibían grandes beneficios con los regímenes anteriores. Además, la semana pasada un grupo de intelectuales propuso la creación de un bloque que funcione como contrapeso al gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador y que, según ellos, “se restablezca el verdadero rostro de la pluralidad” a través del voto popular en las próximas elecciones.

A las personas que se han venido manifestando en las calles –cómodamente sentados en sus vehículos– y a través de medios de comunicación y redes sociales en contra del gobierno de López Obrador, se les nota desencajados y con rabia. Las manifestaciones con gritos de odio, insultos y groserías demuestran ignorancia y falta de argumentos para defender los puntos de vista. La falta de conocimiento es lo que vuelve a los individuos ignorantes, impetuosos y suspicaces, pudiendo convertirse en enemigos de quienes tenemos opiniones diferentes. Quienes no están de acuerdo con lo que existe en la democracia mexicana deberían de luchar para conseguir lo que reclaman a través de las urnas, o de lo contrario respetar a quien ha luchado tanto para lograr el objetivo perseguido.

Con sus mensajes de odio, reflejan rencor y desprecio a un Presidente que fue electo democráticamente y por el que votaron más de 30 millones de ciudadanos, equivalentes al 53 por ciento de los votos emitidos.

En las caravanas promovidas por el grupo Frena (Frente Nazi-onal Anti-AMLO) y el personaje que ha asomado la cabeza con este grupo, Gilberto Lozano, se ha podido ver –en pancartas que portan los manifestantes, en sus manos o automóviles– las siguientes palabras o frases: “Dictador”, “naco”, “viejo senil”, “el cacas”, “traidor”, “corrupto”, “ignorante”, “vete a tu país”, “fuera”, “renuncia”, “no al comunismo”, “no al socialismo”, “no te queremos”, “abortista” “asesino”, “vete ya”, “traidor a la Patria”, “no a matrimonios homoparentales”, y más cosas que no aportan nada ni tienen ningún fundamento.

El movimiento anti-AMLO no tiene un líder que responda como tal. ¿Quién encabeza la oposición? Se manejan nombres, pero ninguno ha dicho “Yo soy”. Sin embargo, todo indica que existen intereses del gran capital y se alejan del gran número de personas que fueron olvidadas por el sistema anterior. En los dos años que ha gobernado López Obrador, se ha abierto la caja de Pandora y han brotado los vicios del viejo régimen.

En México tenemos dos tipos de pandemias. Una, la que vino de China y nos ha mantenido en cuarentena causando miles de muertos. Y la otra, que puede llegar a ser igual o peor que la anterior, son aquellos que abusando de la libertad de expresión, se han expresado y manifestado con odio y desprecio en contra del Presidente de la República como nunca nadie lo había hecho.

Debido a las redes sociales estamos diariamente al pendiente de las noticias, lo que da elementos para emitir juicios tanto en contra como a favor de las circunstancias que estamos viviendo. Sin embargo, cuesta entender que hay quienes nieguen los avances ignorándolos como si no existieran.

¿Cómo puede alguien pensar en manifestar su enojo e inconformidad por el apoyo a personas mayores, a madres solteras, a discapacitados, a jóvenes sin escuela, a la construcción de aulas en zonas rurales, a que paguen impuestos los que deben de hacerlo, a que se reduzcan los altísimos sueldos de funcionarios, la corrupción de Pemex, las guarderías que tenían casi 100 mil niños fantasmas o la mala distribución de presupuesto en diferentes secretarias; a los sobornos de Odebrecht, a la venta de Nitrogenados a superprecio inflado, en resumen, a acabar con la corrupción, aumento del 14 por ciento de impuestos, a luchar contra la violencia y la impunidad y aplicar el peso de la ley a quien hubiere cometido delitos contra la nación o los ciudadanos? Con el tiempo conoceremos las respuestas, porque el proceso ya está en marcha.

Es indiscutible que hay muchas cosas que mejorar, pero no estamos camino al despeñadero como algunos intentan hacernos creer. Si no somos conscientes de lo que el País está logrando, corremos el riesgo de ser atraídos por el canto de las sirenas, de los fantasmas hambrientos de poder.