Múltiples voces han urgido al Gobierno de la República a diseñar y poner en práctica un plan de apoyo a empresas (a empresarios), que permita mantener la planta productiva durante el tiempo que dure la inactividad a la que nos ha obligado la pandemia

Uno de los aspectos que más incertidumbre genera en estos momentos a casi cualquier persona es el relativo al futuro de las empresas, de los negocios. La conservación del empleo es, seguramente, el problema más acuciante que enfrentan millones de mexicanos que dependen de eso para mantener un ingreso estable que les permita vivir.

Por ello, múltiples voces han urgido al Gobierno de la República a diseñar y poner en práctica un plan de apoyo a empresas (a empresarios), que permita mantener la planta productiva durante el tiempo que dure la inactividad a la que nos ha obligado la pandemia.

La necesidad de dicho plan se vuelve más evidente en la medida en que se nos informa que tendremos que mantener la reclusión forzada por un mes más –hasta el 30 de mayo–, en un momento en el cual ya todos nos encontrábamos un poco desesperados.

Nadie escapa a dicha realidad: desde los negocios más modestos hasta las empresas que forman parte de cadenas multinacionales. Desde quien tiene un puesto de comida callejera hasta quien diseña y fabrica instrumental de altísima sofisticación tecnológica.

La industria de los medios de comunicación forma parte del fenómeno, desde luego, y VANGUARDIA en ese paquete.

¿Cuál es la respuesta a esta contingencia? ¿Cómo se actúa con eficacia en estos momentos en los cuales todo son hipótesis y nadie tiene una respuesta concreta para avanzar en medio de la incertidumbre?

Nosotros no tenemos la respuesta. Al menos no tenemos una respuesta universal. Lo que sí creemos es que si visualizamos lo que está ocurriendo como una oportunidad, y entendemos que este no es el momento para dedicarnos a lamernos las heridas, sino para sacar el coraje y las reservas de fuerza que hemos guardado en nuestro interior, prevaleceremos.

Por ello, creemos que es el momento de innovar, de reinventarnos, de estirar la capacidad de imaginación y el ingenio para ofrecer nuevas alternativas, rutas novedosas para que nuestros productos lleguen a las personas que los requieren y les sean útiles, quizá en formas que no habíamos imaginado antes, porque no se había presentado la circunstancia que nos lo exigiera.

Eso lo podemos hacer todos. Los ejemplos que vemos todos los días demuestran que si algo poseemos es ingenio, tesón y perseverancia. Que somos capaces de plantarnos frente a los retos y vencerlos. Con y sin apoyos concretos de los gobiernos.

Sería mejor, desde luego, si tales apoyos se dieran y estuvieran diseñados de formas inteligentes. Pero si no se dan, no nos quedaremos sentados a esperarlos y esta dificultad no nos vencerá.

Como parte de esta comunidad y frente a 45 días más de reclusión que ponen a prueba todas nuestras destrezas, desde aquí unimos nuestra voz a la de los emprendedores que no están dispuestos a dejarse vencer. Encontraremos, juntos, la ruta para vencer esta adversidad.