Las ideas, cuando son erradas, caen por su propio peso, pero no deben ser objeto de censura porque ésta es la forma más horrenda de represión

No se puede defender un derecho anulando otro.

         Es una ley no inscrita en piedra ni en papel, porque pertenece al código del sentido común. Es decir, no se espera que alguien la infrinja porque con ello atropellaría la lógica.

         Sin embargo, quizás deberíamos reconsiderar y enunciarla en algún inciso de la Carta Magna ya que reiteradamente, alguien, en defensa de sus derechos sale y lesiona los de terceros.

         El ejemplo más a la mano lo tenemos con las marchas y plantones que obstruyen las vías de comunicación y tránsito.

         Apenas sienten los integrantes de un gremio o sindicato que sus derechos han sido vulnerados, salen de inmediato a tomar las calles fastidiando el derecho de todos los demás.

         ¿Tiene sentido? Por supuesto que no, pero “Fuck logic!”, dicen por ahí.

         Hace unos días, cual tortilla vieja, el debate sobre las adopciones homoparentales se recalentó gracias a un bodrio fílmico titulado “Pink” y que, auspiciado por la asociación burritero-evangelista Cristo Vive, expone lo que las Sagradas Escrituras le deparan a quienes incurran en dicha abominación.

         La película apesta desde el “trailer” o avance: Los homosexuales son por necesidad promiscuos, estridentes, fiesteros, “locas” e infelices de clóset, por no mencionar que están totalmente descarriados del Mandato del Supremo.

         Escrita y dirigida con la increíble falta de talento que caracteriza a su realizador, el saltillense (tráganos tierra) Paco del Toro, la cinta es una más en su cadena de churros tremendistas moralizantes con títulos como “S.I.D.A.” (así con puntos y todo), “Drogadicto”, “Mujer de la Calle” y “La Santa Muerte”.

         Por esta vez, vamos a obviar la sinopsis, le juro que no vale la pena… ¿Seguro? Ok, pero bajo su propio riesgo:

         Una pareja gay adopta a un chamaco, el chamaco sufre porque en vez de tener mamá y papá como la gente normal tiene dos papás. Luego, uno de los padres encuentra a Jesús y se “cura” de allá abajo, de donde es homosexual. Está a punto de rehacer su vida cuando descubre que tiene VIH. Cristo le dice: “¡En tu cara, pinche joto!”. Cristo celebra y desde los Cielos ríe (jojojo). FIN. 

         La cinta resulta ofensiva por varias razones pero, en estricto orden de importancia, la principal afrenta es contra la cinematografía en sí ya que “Pink”, aun en sus aspectos formales más básicos, es sumamente desprolija, pero como ésta parece ser la constante en la obra de Del Toro, pues a lo mejor es estilo y nadie se percató.

         Lo segundo es lo pobremente investigado que está su guión pues, como dijimos, los personajes no pasan de ser meros estereotipos para la manipulación de públicos sin criterio.

         El revuelo, sin embargo, lo provocó el discurso de “Pink” sobre lo nocivo de las adopciones homoparentales. Y claro, comunidad gay y simpatizantes se volcaron en contra de la película, refutando sus postulados, exhortando a no verla y exigiendo su inmediata censura.

         ¡Ah, caray! Como que esto último ya no. Claro que se puede rebatir al filme (sobre todo si, lejos de ser arte o entretenimiento, tiene una clara intención proselitista), y se puede apelar al discernimiento del público para que repudie obras retrógradas y de ínfima calidad.

         Pero nunca, por ningún motivo y bajo ninguna circunstancia, se ha de censurar una idea. ¡Carajo! Me extraña de la comunidad gay que, conociendo de primera mano  lo que es la opresión y el miedo a expresarse, hagan de la censura de un filme una causa con todo y levantamiento de firmas nomás porque sienten como que el mensaje atenta contra su libertad (Fuck logic!).

         Las ideas, cuando son erradas, caen por su propio peso, pero no deben ser objeto de censura porque ésta es la forma más horrenda de represión, no importa si se ejerce desde el Poder o desde la sociedad misma.

         Nadie necesita ver “Pink” para entender que es bazofia mojigata; gustar de un filme así y comulgar con sus premisas ya es suficiente castigo en esta vida. Pero la censura nunca ha sido ni será el camino.
         Censurar es involución. Ello no es digno de una sociedad progresista y pensante. Lo esperaría en cambio de nuestros Gobiernos retrógradas y ¿qué cree? Ese será el tema de nuestro siguiente artículo “Fuck logic! Vol. 2 (Narcocorridos)”.

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