Hubo un tiempo en que muchos ilusos pensamos que el cáncer antidemocrático de México había cedido para dar paso a la recuperación saludable de esta nación que, en el año 2000, había votado por un presidente que prometía una verdadera transición. Era el año 2000, Vicente Fox había sido electo limpiamente como Madero a principios del siglo anterior, y el pueblo creyó en el ranchero de las botas, el sombrero y el hablar dicharachero, que desafiaba diciendo: “¡Si avanzo, síganme; si me detengo, empújenme y si retrocedo, mátenme!”. Así de mamón como “El  Bronco”.

Y hoy no sabemos el motivo por el cual este badulaque no ha sido fusilado, pues ha retrocedido tanto como el sistema electoral mexicano, el cual, con todo y sus entidades dizque “imparciales” y “autónomas”, ya se encuentra al nivel de la otrora Comisión Federal Electoral de mediados del siglo pasado, misma que era juez y parte en dicha materia, pues aglutinaba el registro de los partidos, la interpretación y aplicación de la ley electoral, la resolución de conflictos y la asignación de prerrogativas.

¿Qué diferencia hay ahora entre la antigua Comisión presidida por el secretario de Gobernación y el actual entramado compuesto por el INE, Oples, Fepade, fiscalías, TEPJF y tribunalitos? Ninguna, pues el Poder Ejecutivo rige de facto en todo y la única diferencia que existe es el costo de la actual, que es el más oneroso del mundo, pues basta tomar como referente el sueldo de los magistrados del TEPJF, superiores al del presidente de la República, para que usted vea lo “maiceados” que están.

Si en aquellos tiempos (1958) hubo un Díaz Ordaz como presidente del Consejo Federal Electoral, luego un Moya, un Bartlett o un Gutiérrez Barrios, entre otros, hoy tenemos a sus mejores epígonos en Osorio Chong y Navarrete Prida, operando desde Bucareli, manipulando a consejeros y magistrados, estos últimos subiendo a “El Bronco” a la contienda por mandato del Ejecutivo, una aberración que sería inadmisible en cualquier país democrático, no aquí, donde sigue vigente el ogro filantrópico.

Porque ha de saber usted que un verdadero ogro filantrópico, sea de izquierda o derecha, siempre ha creado instituciones aparentemente democráticas, como el TEPJF, que ha incluido en la boleta presidencial a un sujeto fraudulento, el mismo que hoy propone la mutilación como parte del código penal.

Y es que la “Camorra” electoral de este País es una organización mafiosa con claros propósitos antidemocráticos, o sea, una banda de malhechores al servicio de la partidocracia, como esos magistrado que validaron a "El Bronco”.

El uso de una credencial del IFE falsa ha llevado a muchos a la cárcel. “El Bronco” usó cientos de miles y lo han llevado a la candidatura presidencial. Dizque el INE violó su derecho de audiencia, a pesar de los cientos de abogados que nos cuestan millones y que medran en sus entrañas. Increíble.

Así actúa la “Camorra” electoral de este país: el INE y el TEPJF, así como el IEC, de Gabriela de León, y el Tribunalito, de Valeriano Valdés, lanzándose pelotitas. Ya verá usted que estos últimos le darán paso a los partidos “morralla”. Y al ver a toda esta fauna voraz y grotesca actuar como bellacos, este columnista ha descubierto un nuevo matiz de la vergüenza como lo hiciera Valle Inclán: la vergüenza zoológica.