Los senadores Eva Galaz y Armando Guadiana jamás han entendido la esencia del Senado de la República donde, en el fuero interno de cada legislador, debe prevalecer un mandato de lealtad a la entidad federativa que representa y el sentimiento de que su estado está en primerísimo lugar, antes que el proyecto político de la 4T, que el partido de su militancia y, peor aún, que la ciega obediencia a López Obrador.

Porque si en la Cámara de Diputados aprueban una ley o un presupuesto contrario a los intereses de los habitantes de Coahuila, los senadores de nuestro estado están obligados a combatir, al menos políticamente, la afrenta a los coahuilenses. Los senadores están obligados a defender la integridad y el bienestar del estado que representan.

Pero resulta que el Senado de la República lleva más años siendo un ente cosmético que un factor de equilibrio y de verdadera representación. Los liberales que redactaron la Constitución de 1857 suprimieron al Senado, le quitaron facultades al poder Ejecutivo y dieron gran poder político a la Cámara de Diputados. Luego el Senado fue restituido en 1874, pero en 1876, Porfirio Díaz empieza a ejercer poderes de facto anulando a diputados y senadores durante su larga dictadura. Después de la Revolución, el Senado fue decorativo y hasta hace pocos años que tiene más poder, pero también una falla de representación con sus 128 senadores, la mayoría de ellos inútiles a sus entidades federativas como Eva Galaz y Santana Guadiana.

El nacimiento de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) al inicio del presente siglo es la muestra de un Senado inútil. El surgimiento de la Alianza Federalista de Gobernadores también. Porque todos esos gobernadores están haciendo lo que deberían hacer los senadores de mayoría de cada entidad, ya que los senadores pluris y de primera minoría no deberían existir. Basta recordar que el Senado de Estados Unidos cuenta con 100 senadores desde su institución en 1789.

Pero hay que decir que aunque nuestro sistema político es copia de EU –incluyendo la Constitución, el poder legislativo bicameral y el federalismo– debemos de reconocer que nuestro sistema se ha llenado de excesos y aberraciones que nos elevan al surrealismo político.

El caso de nuestro federalismo tan deficiente es un conflicto actual del cual advirtió José María Luis Mora desde 1831. En el país del norte diversos estados independientes dieron origen a los Estados Unidos. Aquí, una entidad indivisa y única, se fraccionó en estados que en realidad nunca han sido ni libres ni soberanos, motivo de nuestro ancestral centralismo.

Y en esto radica la importancia de la Alianza Federalista de la que forma parte nuestro gobernador Miguel Ángel Riquelme. Revisar el pacto federal que impide que los Estados sean soberanos debido a la incautación de sus recursos por la inequitativa Federación. Cosa que debería ser labor de Eva Galaz y Armando Guadiana.

Y es que mire usted: el senador Guadiana da la impresión de que su única preocupación es cubrirse la calva con el sombrero. Doña Eva, para quien los periodistas somos retrasados mentales, al parecer, siempre anda en estado de ebriedad. Par de inútiles a la patria.