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¿Quién se preocupa por el destino de los familiares y amigos que tenemos en Estados Unidos?

Donald Trump es ahora el nuevo Presidente de los Estados Unidos. Sí, el candidato republicano, que durante su campaña política no cesó de insultar y mostrar su rechazo hacia los inmigrantes indocumentados que permanecen en EU, en especial en los mexicanos.

Ahora que el principal detractor de los hispanos se convirtió en el sucesor de Barack Obama en la Casa Blanca, quizá la pregunta que muchos se formulan es, ¿qué pasará con los mexicanos que viven como indocumentados en Estados Unidos? ¿Cuál será su destino en un país gobernado por un presidente que prometió “Cero Tolerancia” a los ilegales en su nación?

El muro que pagaremos los mexicanos

Pese a que políticos y organizaciones reconocen el trabajo que los hispanos de origen mexicano realizan en un país ajeno, y la enorme contribución que aportan a la economía de Estados Unidos, para el republicano eso tiene poca relevancia.

Desde el inicio de su campaña, Donald Trump prometió la construcción de un muro en la frontera de México para evitar la entrada de indocumentados y, por si fuera poco, el empresario advirtió que la edificación del muro será pagado por los mexicanos.

En materia de inmigración, Trump propuso un sistema de seguimiento para ayudar a las autoridades de control de los ilegales. Lo llamó Entry-Exit, Entrada-Salida, y se trata de un programa cuyo objetivo principal es rastrear a los inmigrantes que se quedan en territorio estadounidense a pesar de que su visa haya expirado.

Dicha propuesta está ligada a “El examen extremo”, una prueba que serviría para permitir la entrada a Estados Unidos, la cual vendría acompañada por un test ideológico para examinar  temas religiosos de los “aspirantes”.

 

Una campaña de odio y el repudio que causó por los mexicanos

La población de Estados Unidos es conocida, entre otros prejuicios, por el alto grado de racismo y odio que guarda en contra de los afroamericanos, pero también de los hispanos de origen mexicano, ambos grupos frágiles y vulnerables frente a cualquier agresión.

Sin embargo, el discurso de odio que Donald Trump lanzó en contra de esas minorías, además de condenar a los musulmanes y a los chinos, ha desatado el repudio que miles de americanos tenían guardado, o al menos contenido.

Al estar el principal agresor de los hispanos dentro de la Casa Blanca, los latinos no sólo se tendrán que enfrentar a las leyes migratorias, sino al “monstruo” que Trump liberó en sus mítines, ante la sociedad enardecida y eufórica por las palabras de un político que al fin se ponía de su lado llamando a los mexicanos “delincuentes y violadores”.

Esos simpatizantes, tienen ahora a su candidato como Presidente de EU, y quizá a consecuencia de lo anterior nazca dentro de ellos la erróna idea de accionar por su propia mano en contra de los inmigrantes.

La incertidumbre por saber qué sucederá con los mexicanos en EU, está latente, y seguirá así hasta que Trump entre en funciones como el Presidente número 45 de la historia de Estados Unidos y ponga en marcha sus propuestas antiinmigrantes.

En lo dicho, ¿qué pasará con los mexicanos que viven como indocumentados en Estados Unidos? ¿Cuál será su destino en un país gobernado por un presidente que prometió “Cero Tolerancia” a los ilegales en su nación?