Asegurar que se respeten las garantías de los individuos es la razón de ser del estado y debería ser su misión más importante.

La razón que dio origen a la formación del Estado en la antigüedad surgió de la necesidad de contar con un grupo que tuviera una fuerza más grande que la de cualquier otro grupo.

El Estado, como se concibió originalmente, debía tener el monopolio de la fuerza para utilizarla de manera legal, para someter a quien la utilizara primero en contra de otros ciudadanos.

Para que los seres humanos puedan convivir en una sociedad racional, pacífica y productiva, para que puedan relacionarse entre ellos buscando su mutuo beneficio, todos deben aceptar el principio social básico, sin el cual ninguna sociedad moral y civilizada es posible; el respeto a los derechos fundamentales de los individuos.

La responsabilidad más alta del Estado, su razón de ser, su misión es la de hacer que se respeten los derechos naturales de los individuos: que se respete su derecho a la libertad, a la propiedad y a la vida.

Si una institución, una empresa o cualquier grupo social no cumplen con la misión que dio origen a su formación debe replantear sus objetivos, tomar las medidas que sean necesarias para volver al origen de su formación y verdaderamente cumplir con lo que su misión le señala.

Si el Estado no puede cumplir con su tarea fundamental de proteger a sus ciudadanos, no está cumpliendo con su misión. Automáticamente dejan de tener sentido todas las otras actividades que realice. El Estado puede justificar su actuación y el uso de los recursos públicos, de manera desmedida en muchos casos, señalando otras acciones que ha llevado a cabo en beneficio de la población. Acciones que pueden ser muy loables, pero eso no lo exime de cumplir con su tarea fundamental de garantizar la libertad, la propiedad y la vida de los ciudadanos.

Al no ejercer el monopolio del uso la fuerza, con todo el poder del Estado en contra de los grupos criminales que atentan contra los derechos individuales, vemos casos como el de los tres jóvenes estudiantes asesinados recientemente en Jalisco, así como muchos otros casos de personas inocentes, confundidas con criminales, simplemente porque se han dejado zonas del País en manos de delincuentes, lo que trae consigo la degeneración de la sociedad hacia un caos regido por pandillas.

Los ciudadanos pediríamos al Estado que cumpla con la razón fundamental de su existencia y que aplique toda la fuerza que sea necesaria en contra de los grupos criminales, que se han apoderado de partes de nuestro querido y lastimado País. Si no se cumple con esa, su misión más importante, todas las otras cosas que haga dejan de tener sentido.

Miguel Hernández Cervantes
Consejo Cívico de Instituciones de Coahuila A.C @CCICoah
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