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‘Aquellas Horas que nos Robaron’, el libro de Mónica Castellanos que explora la vida de este diplomático que durante la Segunda Guerra Mundial se encargó de otorgar decenas de miles de visas a refugiados españoles y judíos y se presentará hoy en la FILC

Gilberto Bosques Saldívar llegó a Francia como cónsul enviado por el Gobierno Mexicano con la idea de poder estudiar el modelo educativo francés, tomar lo mejor de él y traerlo de vuelta e implementarlo en nuestro país.

Sin embargo nunca pudo llevar a cabo este proyecto, pues llegó en 1939, en plena Segunda Guerra Mundial y poco antes de que comenzara la ocupación nazi, por lo que en su calidad de diplomático se vio obligado a actuar y esto lo llevó a salvar a más de 40 mil españoles y judíos durante ese período.

Su figura y lo que hizo por la humanidad en pleno holocausto hasta hace poco fueron datos no muy conocidos en la historia mundial, pero ahora la escritora Mónica Castellanos buscará traerlos a la luz con su libro “Las horas que nos robaron, el desafío de Gilberto Bosques”, de Editorial Grijalbo, el cual presentará hoy en la Feria Internacional del Libro de Coahuila 2018.

“Originalmente yo estaba trabajando en otro material, de un proyecto que tengo en el escritorio, y la historia me encontró a mí. Yo estaba consultando información sobre la Segunda Guerra Mundial y de pronto me topo un artículo donde mencionaban a un mexicano, Gilberto Bosques, que le habían hecho un homenaje en Austria, le pusieron su nombre a una calle”, comentó para VANGUARDIA la autora.

“Me inquietó que homenajearan a un mexicano allá y yo nunca había oído hablar de él. Conforme más investigaba más me impresionaba todo lo que esta persona había hecho, hasta que llegó el momento en que dije, ‘no, tengo que escribir sobre él’ y dejé el otro proyecto, contacté a uno de sus nietos y le pedí una entrevista con su papá”.

Para entonces, lamentablemente el padre de Gilberto Bosques tercero ya había fallecido, pero él le habló de su tía Laura Bosques, quien vive en la Ciudad de México y fue también parte de la odisea de don Gilberto. Una vez que el contacto se dio, Mónica fue a entrevistarla y así comenzó el viaje para descubrir la vida de este diplomático mexicano.

“Estuve varios días platicando con ella y fue muy impresionante porque yo entro y lo primero que veo es un escritorio con una credenza y una silla giratoria. Era el escritorio de don Gilberto, desde donde despachó sus asuntos; estaban sus libros, su pluma, fotografías suyas y muchos de sus efectos personales”, nos contó.

“Ella me dijo ‘siéntese’ y yo de qué, ‘no, no puedo hacer eso’, es el escritorio de Gilberto Bosques y de ahí viene la introducción donde comienza la novela, en la que Laura, una de las voces principales de la novela, hace remembranza de su papá, entre su escritorio, sus libros y su pluma fuente”.

Comentó que su interlocutora expresó una inocencia que la conmovió, pues ella contaba con 14 años cuando su familia se mudó a Francia y luego de la ocupación nazi se vieron obligados a moverse a Marsella, seguidos de varios momentos que culminaron con su arresto por la Gestapo, inocencia que la hizo colocarla como narradora de una parte del texto.

“Toda esa situación me llevó a decidir que en el libro ella debía llevar una de las voces. Laurita, aunque no es una protagonista directa de la historia, sí lo es como testigo que acompañó a su papá hasta el último día de su vida, una muy longeva, pues don Gilberto llegó hasta los 103”. 

Además de estos testimonios tuvo la oportunidad de estar en el Archivo Genaro Estrada de la Secretaría de Relaciones Exteriores donde se documentó en el aspecto diplomático de este personaje.

Aunado a todo ello, la investigación que realizó en torno al holocausto, los campos de concentración y lo que vivieron los exiliados del régimen franquista en España también la llevó a tomar la decisión de tener dos protagonistas paralelos, Guillermina Giralt y Francesc Planchart, dos jóvenes catalanes capturados en el campo de Argelés-sur-Mer.

“En ellos vierto todos los testimonios que me fui encontrando y que fui documentando. Sobrevivientes de los campos, que llamaron de internamiento de una manera muy diplomática pero eran de concentración, y únicamente podían salir cuando ya tenían papelería para salir del país”, comentó.

La novela, aunque destaca por presentar este episodio en la vida de Bosques —donde incluso llegó a adquirir en nombre México dos castillos franceses para dar refugio a los exiliados y refugiados— también explora toda su vida desde su nacimiento, pues para Mónica era muy importante mostrar la crianza de don Gilberto y cómo llegó a ser el hombre que salvó a decenas de miles.

“Aquellas horas que nos robaron, el desafío de Gilberto Bosques” es una novela que muestra el lado bueno y solidario de la humanidad en una época donde parecía que sólo había crueldad y los esfuerzos de un mexicano por darles en nuestro país una nueva oportunidad de vida.

Mónica Castellanos estará presentando este libro en la FILC el domingo 9 de septiembre a las 17:30 horas en el Foro Institucional, acompañada de la escritora Sofía Segovia.