Foto: Especial
Nunca esperé que 'Silvia frente a ti', fuera a ser la carta más feminista de la moribunda televisión abierta
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¿Ya vieron la serie basada en la vida de Silvia Pinal? Televisa, en su intensa campaña de recuperar algo del público que ha perdido en cantidades abrumadoras, encargó a la famosa productora Carla Estrada la manufactura de 21 capítulos bajo el título de Silvia frente a ti. La producción, protagonizada por Itatí Cantoral, está basada en un libro que la misma Pinal publicó hace tiempo y que tuvo un muy buen nivel de ventas en todo el territorio nacional.
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Empecé a ver la serie porque Silvia Pinal me cae muy bien. Hace tiempo la entrevisté después de una charla que ofreció sobre sus experiencias personales y la señora estuvo encantadora todo el tiempo. Es muy evidente que disfruta intensamente ser ella misma y la atención que todos a su alrededor le brindan. La actriz, política, productora y empresaria, quien se encuentra en la recta final de completar nueve décadas de vida, es prácticamente la última diva de la Época de Oro del cine mexicano.
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En los primeros dos capítulos aparecen Lara Campos como Silvia niña y Mía Rubín Legarreta (hija de Erik y Andrea) haciendo un gran trabajo como Silvia Adolescente y la verdad es que esos episodios me parecieron un poco azucarados, quizá por momentos hasta cursis. Resulta evidente que mientras más lejanas sean las memorias de la Pinal, ella las recuerda más idealizadas. Pero debido a que, en toda la producción, es verdaderamente impecable la ambientación de la época, incluyendo el vestuario, me entretuve con eso y así evité empalagarme con la historia.
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Pero a medida de que los años pasan en el guión, la serie crece en intensidad. Nicole Vale luce muy hermosa y acertada como Silvia de joven y ya para el capítulo cinco hace su aparición triunfal Itatí Cantoral como Silvia adulta. Debido a que todos la recordamos como la protagonista de millones de memes en los que grita “¡Maldita lisiada!” uno espera que la Cantoral esté desbordada, gritando y sobre actuando todo el tiempo. Sin embargo, luce contenida y sobria pues es evidente que se dejó dirigir.
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Uno de los detalles que me parece logran traer a Silvia Pinal a los tiempos actuales es la naturalidad con la que presentan la gran cantidad de romances y los cuatro matrimonios que la diva tuvo. Una mujer en contacto con su placer y su cuerpo habría sido en otros tiempos tachada de promiscua, por decirlo de un modo discreto. A los hombres siempre nos han aplaudido, e incluso promocionado, tener gran cantidad de parejas sexuales. Pero esta serie pone a las mujeres en igualdad de circunstancias con los hombres. ¡Bien por Carla Estrada!
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La misma Estrada dijo que, para evitar problemas, siguió una regla muy sencilla: si la persona de la que hablarían está muerta, usarían el mismo nombre. Pero si el personaje que aparece está vivo (excepto Silvia, por supuesto) cambiarían su nombre. Incluyendo el de los hijos de la Pinal. Por esta razón, Enrique Guzmán se convirtió en Felipe Román y ¡se lanzaron en grande contando todo lo que este cantante hizo durante su matrimonio con la protagonista!
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Yo no sé dónde se va a esconder el papá de Alejandra y Luis Enrique Guzmán después de esta serie. Retratado como drogadicto, borracho y profundamente inestable, aparece golpeando y violando varias veces a Silvia Pinal en escenas sumamente crudas como jamás se han visto en Televisa. Más que vender morbo, la serie señala lo que está mal, no sólo en la vida de Silvia Pinal, sino en las miles de relaciones abusivas que existen y a las que hay que poner un alto. Nunca esperé que Silvia frente a ti, fuera a ser la carta más feminista de la moribunda televisión abierta.

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