Foto: Sandra Gómez
Muy pocos conocen el grupo de Jugadores Anónimos, creado para la gente que sufre por su adicción. No están en contra de ningún casino, es una diversión, el problema es que hay gente en graves problemas económicos por sus apuestas.

Torreón.- Este sábado por la tarde el grupo de Jugadores Anónimos de Torreón celebrará el séptimo aniversario con una junta pública en donde dará a conocer la problemática existente por la adicción al juego.

La idea es que acuda la gente que tiene algún problema con su forma de jugar, como parte de un programa de recuperación.

Pedro y Mary apostaron hasta quedarse sin dinero, sin casa y sin auto. No tienen bien claro cuánto perdieron, pero lo que más les puede es haber perdido horas y horas de juego en casinos.

Para ambos, ahora que pertenecen a la asociación de Jugadores Anónimos de Torreón, lo que más importa no es recuperar el dinero o los bienes, sino rehacer sus vidas que perdieron por su adicción al juego.

La gente grande es la que más apuesta, los jóvenes también, pero en ellos la enfermedad es más complicada porque llegan a robar a sus padres. Por eso lo que se necesita ahora es atraer a los jóvenes, porque ellos tienen más futuro fuera del casino.

Desde las cinco de la tarde hasta las seis de la mañana permanecía apostando, nunca medí el peligro, no me interesaba si perdía en un casino, pero llegó el momento y me dije: necesito ayuda.
Busqué en Internet y me di cuenta que aquí en Torreón hay un grupo de ayuda y desde que asistí, me he sentido mejor, porque llega uno aquí derrotado y en unos meses se advierte el cambio.

Ahora, los ludópatas quisieran recuperar ese tiempo que perdido en estar jugando y porque pierdes muchas cosas, aparte del dinero, lo más importante es que se pierde gran parte de la vida al estar inmerso en los juegos, ser un adicto es igual que si andas muerto pero en vida.

Foto: Sandra Gómez

La asociación Jugadores Anónimos surgió hace más de 50 años en Los Ángeles, California y en Torreón se creó en enero de 2009 con el objetivo de atender a los ludópatas, es decir, personas adictas al juego.

"Es una adicción como la droga o el alcohol, como cualquier otra que te lleva a perder a la familia, la salud y el patrimonio", dicen Mary.

Jugadores Anónimos tiene unas 30 personas activas pero desde que inició al menos 100 ludópatas han solicitado el apoyo de esta asociación.

"Desgraciadamente en esta enfermedad la persona reacciona hasta que toca fondo, ya cuando está completamente derrotada porque lo debe o lo ha perdido todo", dice.

Jugadores Anónimos cuenta con un programa de recuperación que consiste en seguir 12 pasos en donde el ludópata reconoce su enfermedad en una tribuna ante el resto de los integrantes de la asociación; también realizan un inventario moral y financiero, entre otros.

Foto: Sandra Gómez

“Yo sí me llegué a gastar cosas de la despensa, una vez vendí el piano de mi hija, pero porque ella me lo autorizó y después el dinero lo perdí en el casino, no modo le tuve que pagar poco a poco, sí se gana en el casino pero no te sales del juego hasta que pierdes el último centavo, relata.

Yo jugué como seis años, me terminé lo que tenía, me deshice de mi casa, de mi carro, yo vine aquí pensaba que me iban a ayudar para seguir jugando, no me daba cuenta que estaba enferma. No te das cuenta que estas en un hoyo y no puedes salir.

“Mi sueldo no me duraba, lo perdía todo en una sola noche, si ese día habían pagado, para en la mañana ya no tenía, entonces había que buscar el modo de conseguir dinero para los gastos, gasolina, moverte al trabajo, etcétera.

Dicen que un jugador afecta a unas 20 personas, familia, amigos a gente que ni siquiera conoces le pides prestado.

Foto: Sandra Gómez

No puedo cuantificar lo que he perdido, pero sí, yo nunca tuve mucha suerte, una vez me gané una pantalla de 42 pulgadas, fue lo máximo, pero fue en un sorteo. Yo no era de los que ganaban una gran cantidad, de 15 o 20 mil pesos en un rato.

En el grupo tiene más de cinco años, ahora el juego ya no me llama la atención porque cuando pienso en el juego pienso en mí.

Hace unos años, me tocó ver a una señora mayor que iba ganando, la maquinita le iba dando mucho dinero y de la emoción le dio un infarto, la recogió la Cruz Roja y falleció en el hospital.

Pedro, por su parte, considera que recuperar los bienes materiales es lo menos importante, pues lo más difícil es recuperar el tiempo, la salud y la familia. En Jugadores Anónimos el único requisito para recibir ayuda es querer dejar de jugar, explica.

"Muy pocos conocen este grupo de autoayuda para la gente que sufre por su adicción. Nosotros no estamos en contra de ningún casino, es una diversión, el problema es que hay gente en graves problemas económicos por sus apuestas".

Pedro dice que el mismo cuerpo le genera por dentro la necesidad de ir a jugar, pero como está en un programa de recuperación, al momento en que se me surge el impulso, lo rechaza.

"En el grupo hemos recibido a señoras con sus hijos que aparentemente estaban estudiando pero dejaron la escuela por el juego, y nadie se había dado cuenta".

Lo primero es entender que la ludopatía es como una enfermedad crónica, es decir, no va a desaparecer pero se puede controlar. "El juego te puede llevar a la cárcel y al suicidio, y en Torreón se han registrado casos de gente del casino que ha perdido la vida porque no tiene el valor de enfrentar sus deudas o porque no soportan quedarse sin nada".