El Volcán de Fuego de Guatemala, a 50 kilómetros de su capital, hizo erupción este fin de semana. Al observar las imágenes y las historias, no podemos más que apoyar a nuestro vecino del sur; pero, ¿qué significa ser solidario?

Significa comprender lo que está sucediendo, que hay una emergencia y que el Gobierno de México puede y debe implementar acciones que brinden asistencia ante el desastre natural. 

La complejidad de las variables que se entrelazan en contextos de emergencia son múltiples; el continente americano es la segunda región más propensa a emergencias de origen natural y Centroamérica es la principal subregión expuesta a eventos extremos. Tan sólo en los últimos 18 años, Guatemala ha sufrido 65 desastres naturales, de los cuales 11 han sido de origen geofísico ya sean terremotos o erupciones volcánicas.

La frontera de México con Guatemala, al igual que con la de Estados Unidos, es una región con amplia circularidad. Niñas y niños guatemaltecos estudian en primarias mexicanas y nacen en centros de salud mexicanos, los adultos son comerciantes, artesanos, trabajadores, hacen uso de servicios entre otras actividades regionales entre ambos países. La dinámica es tal, que hay alrededor de 150 mil cruces mensuales documentados de guatemaltecos en la zona y la diáspora guatemalteca en México supera las 8 mil personas, la onceava más grande del país.

Ante situaciones vinculadas a los desastres naturales se incentiva la migración de personas, por la pérdida del patrimonio, se hace lenta la recuperación económica, la pérdida de vidas y de fuentes de empleo. Se rompen las dinámicas de las sociedades.

Comprender la importancia de la comunicación y localización de familias, identificación y documentación de personas, necesidades humanitarias específicas, protección consular, servicios de salud e inclusive prevención ante el incremento de flujos migratorios.

Durante situaciones de crisis es importante involucrar a la población migrante en la preparación, respuesta y recuperación. Los residentes extranjeros son parte fundamental de la comunidad y de la formación de capital social que facilite la implementación de medidas.

Si comprendemos esto, como comunidades vecinas y por la cercanía de la emergencia es posible instrumentar acciones específicas para la protección de las y los guatemaltecos; esto se traduce en servicios de salud, apertura de zonas de refugio ante desplazados, regularización migratoria, protección del empleo, prevención de la explotación y trata, entre otras medidas que ayuden a la recuperación económica y el mantenimiento de la circularidad entre las comunidades fronterizas.

Lo sucedido en Guatemala es un recordatorio de nuestra vulnerabilidad sí, pero también de nuestras posibilidades ante el fenómeno migratorio, por ejemplo, en cosas tan sencillas como ayudar a la comunidad guatemalteca residente y en tránsito a localizar a sus familiares.

En este momento de la crisis el auxilio humanitario es lo más importante, ayudar a las organizaciones expertas, como la Cruz Roja de Guatemala, puede marcar diferencia, recibe donaciones en: https://www.cruzroja.gt/donativos/ 

Paulina Mancebo
Analista de Política Pública 
Twitter: @P_Mancebo

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