Esmirna Barrera
Son muchos los expedientes abiertos en el mundo en este fin de año; sin embargo, a riesgo de parecer repetitivos, por su trascendencia, tocamos asuntos del calentamiento mundial

Este domingo, centenares de representantes de los alrededor de 200 países que participaron desde hace un par de semanas en la Cumbre del Clima  (COP25)que se efectuó en Madrid, ya deberían estar informando en sus respectivas naciones de los acuerdos a los que se habrían llegado durante las maratónicas sesiones de trabajo que según la agenda del encuentro debieron terminar el viernes pasado; pero no fue así.

Es increíble que una cumbre impulsada por la Organización de las Naciones Unidas concluya con un retraso de este tamaño en un calendario que se planifica hasta el más pequeño detalle.

No obstante lo anterior, hay que reconocer que el plan de vuelo original de esta COP25 ha sido alterado prácticamente desde su gestación. Para empezar hay que recordar que la cumbre debía efectuarse en Chile, pero la ola de manifestaciones en Santiago y otras ciudades, obligó al gobierno chileno a declinar ser el anfitrión del encuentro, por lo que España alzó la mano para recibir a los expertos del clima y a líderes como la adolescente sueca Greta Tunberg, Personalidad del Año de la revista Time.

Ya con los trabajos en marcha, Donald Trump y Jair Bosonaro, presidentes de Estados Unidos y Brasil, respectivamente, enderezaron sus baterías -sin éxito, hay que decirlo- hacía la líder del movimiento mundial de niños y jóvenes, que se esfuerzan en que los políticos y los más grandes empresarios del mundo, escuchen a los científicos, que han lanzado señales de advertencia sobre la problemática del clima. 

Del lado de la ONU, se hacen esfuerzos para allanar montes y elevar valles, tales obstáculos, no obstante, no han permitido que algunos gobiernos se nieguen a comprometerse a la hora de trabajar. Anoche, en Madrid se hacían esfuerzos diplomáticos para lograr consensos esenciales para frenar el daño a la Tierra.

El reto actual es que las naciones elaboren y se comprometan a reducir sus emisiones de contaminantes en el 2020.

Potencias en desarrollo como China e India, los dos países con más de mil millones de habitantes, piden que los países ricos aporten más recursos de los que han canalizado hasta en la lucha contra el cambio climático, y que naciones subdesarrolladas deben cumplir.

A estas alturas del año, un acuerdo en esta Cumbre del Clima sería una excelente milagro de Navidad.