Para Jorge, hay que salir a marchar por solidaridad, para que un día la realidad no nos obligue a hacerlo por necesidad
Desde hace años camina entre desaparecidos y marcha con sus familias exigiendo justicia.

Saltllo.- Hace seis años que Jorge Verástegui González hizo suyo el estandarte de las ausencias. Junto a padres, madres, hermanos, esposos, tíos, abuelos… formó un colectivo que se dedicara a buscar a las personas que fueron víctimas de una guerra en contra de las mafias del narcotráfico de la que ellos no formaban parte. 

Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos (as) en Coahuila (FUNDEC) nace del dolor, de la ausencia, de la desesperación por no encontrar respuestas y de la esperanza de volverlos a ver, o al menos saber dónde están y por qué se los llevaron. 

“La desaparición de personas es una herida abierta que nos desangra segundo a segundo y que nos obliga a sobrevivir” reflexiona en su muro de Factbook que se ha convertido en un muro de protesta necesario.

Su solidaridad con las familias de los desaparecidos va más allá los abrazos confortables y de las palabras de aliento. Jorge marcha con ellos. 

Jorge fue uno de los miles de ciudadanos que se unieron en solidaridad  con los familiares de los normalistas desaparecidos el pasado 26 de septiembre. Ese sábado lluvioso y fresco, él y miles, marcharon por los estudiantes, desde Los Pinos recorrieron Paseo de la Reforma hasta llegar al zócalo capitalino, donde el famoso himno socialista “Venceremos” se escuchaba a través de las bocinas. Jorge grabó video del himno sonando mientras la noche caía y lo compartió en su muro de facebook, que es más bien un muro de protesta necesario en este país.

Fue el lunes 28 de septiembre, dos días después del primer aniversario de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, que Jorge compartió lo vivido en un mensaje en su cuenta que tituló “Recuerdo de un aniversario...” y lo acompañó de una fotografía nocturna iluminada por la luna llena. 

Karla Tinoco

Soy Karla Tinoco, tengo 29 años y nací en Durango. Soy reportera desde 2009, estudié Ciencias y Técnicas de la Comunicación, fui becaria PRENDE generación Primavera 2011 en la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México y me gusta contar historias, especialmente las de desaparecidos. Siempre he creído que el periodismo es el oficio más bonito del mundo, pero que no sirve de mucho si no provoca cambios en la estructura social, si no indigna, si no conmueve y si no nos hace más solidarios con los otros.