Descubra las cinco grandes verdades alrededor del inevitable destino de hacerse viejo

 

El sistema endocrino (que es el que regula y produce las hormonas), es el que dicta las funciones del cuerpo: la acumulación de grasa, la densidad ósea, la fuerza muscular, el metabolismo, el peso corporal, la sexualidad y la sensación de bienestar. Todo lo cual comienza a cambiar a medida que el cuerpo entra en edad.

De hecho, son muchas las manifestaciones  fisiológicas del envejecimiento que tienen que ver con los efectos de la declinación en los niveles hormonales.

Ese declinamiento influye de manera significativa en los diferentes ‘tipos de edad’ que según los expertos están asociados a cada uno de nosotros: la edad cronológica, la edad biológica y la edad psicológica.

Por lo regular sólo tenemos en cuenta la edad cronológica, que se refiere al número de años a partir del día de nacimiento. Pero las edades biológica y psicológica son también importantes.
La edad biológica hace referencia al estado físico o desgaste corporal, y la psicológica a la edad con que uno se manifiesta anímicamente: la forma de expresar las emociones y la manera de ser y de pensar, incluyendo la imagen mental que tenemos de nosotros mismos (lo cual influye en todo nuestro organismo).

¿De qué depende la longevidad?

En el mundo desarrollado el promedio de vida es ahora de 82 años (en México es de 77), pero en tiempos de Cristóbal Colón el promedio no llegaba a los 50.

El punto es que la sociedad moderna no sólo se ha dado cuenta de que puede vivir más, también ha decidido que tiene derecho a incrementar su esperanza de vida.

O sea que los humanos ya no viven sólo para procrear y garantizar la sobrevivencia de la especie, ahora buscan una mejor calidad de vida incluso durante su vejez.

¿Es hereditaria la longevidad o es algo que depende del modus vivendi de cada quien?

Winston Churchill, el otrora famoso Primer Ministro inglés, durante la Segunda Guerra Mundial, alcanzó la ancianidad (vivió hasta los 91 años) a pesar de los excesos en sus hábitos cotidianos (fue fumador empedernido, gran comelón y asiduo bebedor).

Y se sabe de personas que rebasan los 100 años en condiciones muy saludables, aunque su alimentación, de acuerdo  con los modernos estándares nutricionales, haya sido muy deficiente a través de toda su vida; mientras que otras, no obstante su existencia metódica y sana, mueren entre los 60 y 70 años.

Según los gerontólogos (los que se interesan en las personas de edad avanzada) el cuerpo humano está hecho para vivir 120 años, y aunque esta meta ha sido difícil de alcanzar, vivir más se ha convertido en una opción real para la sociedad moderna.

Esta realidad ha llegado de manera desprevenida para muchas personas que ya alcanzaron la tercera edad, pero que no prepararon su mente ni su cuerpo para vivir tanto tiempo.

Para disfrutar de una larga vida, lo que usted debe hacer es comenzar a preparar su mente y su cuerpo. Esto significa que nunca debe abandonar la actividad física y siempre buscar la manera de mantener viva su lucidez mental. Ese es el secreto.

Le comentaremos sobre otras cinco verdades que le ayudarán a mantener el buen tono de sus facultades físicas y mentales.
incluya su mente y su cuerpo

 


Envejecer no significa enfermar

Prepárese para ganar

Si usted nació antes de 1935, ha vivido mucho más de lo que los científicos de aquel entonces esperaban que viviese. De hecho, en la actualidad no es raro que la gente alcance los 80 años de vida.

Y aunque este no sea su caso, un grupo de gerontólogos analiza a continuación lo que considera como ‘las cinco grandes verdades’ que pueden ser enarboladas alrededor del inevitable destino de hacerse viejo.

1. No perderá la vitalidad
Un paso clave es el ejercicio regular, que puede ayudar a mantenerlo no sólo libre de enfermedades crónicas, sino en buena forma, fuerte y ágil a medida que envejece. Las personas de la tercera edad que se ejercitan, se mantienen igual de ágiles que aquellas de 40 años que nunca se han ejercicitado con regularidad. El ejercicio regular reduce el riesgo de infarto, controla el aumento de peso, reduce el dolor artrítico y mejora la calidad ósea.

2. Tampoco va a 
perder la mente

Una persona de 80 años recibe y procesa la información más despacio que una de 30, pero las diferencias son modestas, y pueden ser contrarrestadas por la experiencia y la sabiduría de una persona mayor.

El punto es que parte del declinar mental, como del declinar físico, es reversible. 
Cualquier cosa que ayude a activar las neuronas, como por ejemplo resolver crucigramas, sudokus y acertijos, le ayudará a mantener la lucidez mental e incluso a restaurar algunas de sus funciones mentales.

3. Retenga los amigos

Es importante permanecer conectados a alguien para no sentirse aislado. Los solitarios de la tercera edad tienen un índice de mortalidad más alto que aquellos con fuertes lazos sociales. La socialización aleja los sentimientos negativos, la depresión, la desesperanza y la ansiedad.

4. La edad no anula el sexo
El deseo sexual no es una condición exclusiva de la juventud. Hay que ‘sacarse de la cabeza’ que el adulto mayor no reacciona al atractivo sexual.
De hecho, la capacidad de tener y mantener una erección durante la tercera edad es un síntoma de buena salud. Y viceversa: la buena salud hace posible que usted pueda tener y sostener una erección aún en los últimos años de su vida.

5. Asuma su bienestar
La gente de la actualidad se preocupa más de la salud que ninguna otra en la historia de la humanidad. Pero hay algo que la gente no ha logrado asimilar: la importancia de ‘cuidarse a sí misma’, en vez de asumir que si algo sale mal va a ser resuelto por una píldora o por un centro de salud.

 Para una existencia sana y productiva, asuma usted mismo el control de su bienestar. (De la revista Men’s Health)