Crisis. Locales casi desiertos se repiten en el mercado.Fotos: FRANCISCO RODRÍGUEZ
El espacio de comercio popular luce desangelado, la pandemia lo tiene viviendo horas bajas

El Mercado Juárez del Centro de Torreón luce gris, desangelado. La mayoría de los locales están cerrados y en los pasillos no se escucha a las y los locatarios pedir que se acerquen clientes. Las fondas tienen ese aire lúgubre de los lugares abandonados.

Entre algunos que han decidido no cerrar –todavía- es Esteban dueño de una ostionería. También está Benito, dueño de una yerbería.

Ellos quieren aguantar el embate del aislamiento social, el golpe de la emergencia sanitaria por el COVID-19 que ha ocasionado la caída en las ventas de comercios y restaurantes, de fondas y locales igual en el bulevar Independencia que en el corazón de la ciudad.

Desolador. Contadas personas acuden a los pocos locales que siguen abiertos en el Mercado Juárez.

 “Un 60, 70 por ciento fácil han caído”, comenta Esteban, sentado en la caja registradora, viendo cómo una de las meseras atiende al único comensal sentado. Hace casi un mes, Esteban notó cómo sus insumos se le quedaban. La gente dejó de ir al mercado ante las disposiciones de salubridad.

A Benito cuando mucho llegan hasta su yerbería unas cinco, seis personas preguntando por alguna receta, alguna planta, nada comparado con los 20, 30 visitantes que atendía. Solo quedan tres yerberías abiertas.

Esteban tiene 10 años con el restaurante. Benito más de 30. Y los dos, por igual, se resisten a cerrar. “En ninguna parte me dan trabajo y tenemos que comer”, dice el yerbero. “Hay que echarle ganas y ver cómo pinta esto”, añade Esteban.

Por el mercado, no se mira gente caminando. Se escucha el murmullo de las patronas, de las encargadas y encargados, el susurro de las ollas hirviendo. Pero al mercado le falta color, le falta luz, es como si un día, así nomás, todos hubieran desaparecido.