Estoy muy impactado positivamente con la actitud que tuvo un adolescente el sábado pasado. Antes de ofrecer el taller “Sólo para varones” se me acercó una mamá y en forma privada me comentó que no puede con su hijo de 15 años, la desobedece y tiene conductas desafiantes y negativas hacia la familia y su vida. Realmente me sentí un poco preocupado porque su mamá lo llevó a fuerza y amenazado al taller. Sin embargo, durante el taller fue una persona muy participativa y propositiva. Y lo que más me sorprendió fue que al final empezamos a limpiar el local y él nos ayudó a recoger basura y arreglar las mesas y sillas. No hubo solicitud o una palabra de ayuda. Solamente nos ayudó. Cuando llega su madre para recogerlo, me acerco a ella y le digo: “La quiero felicitar por el hijo que tiene. Solamente hay que darle una oportunidad y mostrará lo noble, generoso y servicial que es”.

¿Cuántos de nuestros hijos los señalamos como apáticos, flojos y groseros? Pero en el momento que tienen una oportunidad para mostrar lo que son, se entregan y ayudan sin límites y, sobre todo, sin pedir nada a cambio, solamente servir. Todos ellos tienen la intensión de trascender y proyectar su persona en los demás. La mayoría de los adolescentes se encierran en su cueva (recámara), y a través de su espacio y tiempo virtual interactúan con el mundo y piensan que es la realidad verdadera.

Una mamá me comentaba que su chico de 12 años se la pasa más de 8 horas diarias en los videojuegos. Ya ni come y poco duerme para estar más tiempo en el Fortnite y Minecraft. Le sugerí a la mamá que lo llevara a un lugar donde tienen el propósito de adoptar mascotas los fines de semanas. Ahora que la veo, me dice: “Maestro, es otro niño. Ya no está mucho tiempo en los videojuegos. Ahora busca en Google sitios web para aprender cómo cuidar una mascota. Los fines de semana se levanta temprano, se viste, desayuna y nos apura para que lo llevemos porque es responsable de un perrito que no tiene una patita y le quiere construir un pequeño aparato para que pueda desplazarse mejor”.

¿Qué significa darles una oportunidad? Primero es enfrentarlos a experiencias de la vida real y sacarlos de sus recámaras. Si los llevamos a orfelinatos o casas de reposo, a convivan con niños y ancianos, buscarán ellos mismos formas de cómo ayudar y crear ambientes de mayor bienestar para todos ellos. La Navidad pasada un chico fue a un orfelinato y tuvo la iniciativa de involucrar a sus compañeros de la escuela para que hicieran una pastorela, prepararan bolsitas de dulces, piñata y cantaran villancicos. Fue algo increíble y todo sucedió porque sus papás lo “obligaron” a ir a la Casa Cuna y hasta la fecha va los sábados medio día, juega con ellos y les canta.

Los invito a darles la oportunidad de trascender en su casa, familia, vecinos, colonia o ciudad. No esperemos que la escuela los lleve. En nuestra propia familia pidámosles que vayan con los abuelitos y encontraremos un gran corazón en todos ellos, pues lo único que les falta es darles una oportunidad.

@DrJesusAmaya

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