foto: Orlando Sifuentes
La fotógrafa Criss Poulain inauguró esta exposición en la Casa de Gestión de la diputada Claudia Pineda. Se trata de una serie creada como vehículo para superar la depresión

En México la salud mental apenas está comenzando a ser considerada como algo serio a lo que hay que atender con la misma importancia que la física y por lo mismo, cuando alguien padece un problema o enfermedad de este tipo su padecimiento suele ser minimizado.

No es sino hasta que la situación se torna grave que se toman cartas en el asunto —y no siempre con las medidas más adecuadas— y esto es lo que le sucedió a la fotógrafa Criss Poulain, quien hace tres meses fue diagnosticada con depresión, tras un largo periodo de inestabilidad emocional y descuido físico.

“Hay un tigre en la casa” es la exposición fotográfica en la que ella fue registrando los momentos de crisis tras el diagnóstico, como una manera de lidiar con ellas a la par de su tratamiento para recuperarse.

Inaugurada el pasado viernes 13 de septiembre en la Casa de Gestión de la diputada Claudia Pineda la artista comentó a medios que “hace como tres meses terminé yendo con un psicólogo porque tenía muchas crisis y me dijo que tenía depresión; entonces viendo las noticias de todos los días, me enteré una vez que hubo dos suicidios el mismo día, llegó la noticia y llego a mi casa y empiezo a ver cómo estaba, cómo estaba desordenada, empiezo a ver mi cuerpo; bajé como 20 kilos, entonces no sabía qué estaba pasando en mí”.

“Entonces quise retratar una analogía de lo que me estaba pasando. En Saltillo hay como 50 o 60 suicidios al año y son cosas que se nos hacen normales pero al final de cuenta nos privan de hacer nuestras cosas, trabajar, salir; estuve aislada como dos meses. Entonces (luego del diagnóstico) empecé a retratar mi casa y mi cuerpo”, agregó.

El nombre de la muestra lo toma del poema de Eduardo Lizalde porque, de acuerdo con ella, “cuando empiezo este proceso pasaba mayor tiempo en la casa de mi mamá y cuando iba de regreso a la mía sentía que había algo en la casa esperándome. Y era ese tigre, era yo misma, porque no estamos acostumbrados a estar solos o a lidiar con nuestro dolor”.

Autoexploración. Tras el diagnóstico de depresión, Criss Poulain inició esta serie de fotos.

Además de las fotografías donde se plasmó a sí misma de una manera en que no lo había hecho antes —mencionó que a pesar de ser retratista nunca se había visto así ni conocía algunos detalles sobre su propio cuerpo— hay un video con encuadres similares a las fotos, acompañado por la voz de la poeta Iza Rangel, quien dio lectura a una canción de Nina Simone en diferentes días y estados de ánimo, para continuar con el discurso de la variedad de emociones que sentimos a diario.

Poulain destacó que conforme fue mostrándole el progreso de la serie a sus amigos y conocidos descubrió que muchos de ellos han estado o están padeciendo los mismos síntomas que ella —pérdida de peso, irritabilidad, insomnio, aislamiento, etcétera— y cada uno lidia con ellos a su manera, casi todos sin ayuda profesional y otros tantos hasta de manera negligente consumiendo drogas y alcohol.

Contó que a lo largo de estos meses ha realizado acciones para superar su depresión —junto con el trabajo de reconocimiento y exploración que este proyecto le ha otorgado— como cambios en su casa, pintando las paredes de la cocina de amarillo para estimular su apetito, consiguiendo un trabajo estable, entre otras cosas y aseguró que el progreso en sí misma se nota, pues cuando al principio ni era capaz de verse en las fotos ahora ya hasta expuestas están.

Recuerda que en una conversación con su hermana argumentó que “a lo mejor una depresión no te lleva al suicidio, pero un ataque de crisis, es cuando dices  sí me voy a matar y no me importa lo que pase, pero a lo mejor cuando pase esa crisis a la hora después ya te dan ganas de vivir y entonces yo tuve muy presente que tenía a mi mamá. Nada más por ella tuve la valentía de seguir y buscar el trabajo y salir del estado de confort”.

Mencionó que antes del diagnóstico estaba trabajando en un proyecto de fotografía de espacios íntimos, pero lo puso en pausa por su malestar y luego para darse el tiempo de fotografiarse a ella misma porque “cómo puedo empezar algo que ni siquiera puedo hacer en mí” y que con la presentación de la muestra ya está cerrando el ciclo.

Registro. La fotógrafa deja evidencia de cómo transita con su problema y los cambios que ha tenido.