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La millonaria familia no se escapa de la polémica, justo después de que se supiera que la esposa de Maurizo Gucci ordenara su asesinato, la nieta de Aldo Gucci, hermano del fundador de la firma, demandó a su padrastro por abusos sexuales y acusa a su familia de encubrirlo

Una vez más la marca Gucci se encuentra en el ojo del huracán luego de que en 1995, Patricia Reggiani ordenó asesinar a su exmarido, Maurizio Gucci, nieto y heredero de Guccio Gucci, el fundador de la mítica firma, ahora Alexandra Zarini, bisnieta del fundador de la marca, denunció que dede los seis años ha sufrido de abusos sexuales por parte de su propia familia.

Según la demanda presentada ante el Tribunal Superior de Los Ángeles, Zarini, ahora de 35 años, fue víctima de abusos sexuales y de manera repetida por parte de su expadrastro, Joseph Ruffalo, con el consentimiento de su madre, Patricia Gucci, y el conocimiento de su abuela, Bruna Palombo.

Zarini compartió un video en sus redes sociales en donde advirtió que el presunto abusador, Ruffalo, "todavía vive en California, pasa tiempo en el Country Club de Bel-Air y es voluntario en hospitales con niños".

Además, el diario Los Ángeles Times, relató que Zarini era consciente de que el abuso iba a volver a pasar cada vez que escuchaba hielo tintineando en el vaso de whisky que llevaba Ruffalo mientras caminaba hacia el dormitorio de la niña. En esa acusación, Zarini argumenta que su madre le invitó a la cama con su entonces novio, Ruffalo, que estaba desnudo y que, posteriormente, la menor se despertó con sus manos en los genitales del hombre.

Zarini alegó que Ruffalo "tropezaba por el pasillo" hacia su dormitorio, se quitaba la bata de baño, se metía en su cama y la tocaba; un abuso que supuestamente ocurrió "de forma un tanto regular durante su infancia y cuando se convirtió en una adulta joven".

La presunta víctima también acusó a su madre, Patricia, de permitir el presunto abuso sexual de su ahora exmarido, y señaló a su abuela, Palombo, por saber de las agresiones sexuales pero instruir a su nieta "para que se callara y las encubriera", según el documento judicial.