Por el Dios de Spinoza, ¿quién no ha visto aún “La Casa de Papel”?, la serie española más exitosa de Netflix desde que esa sorprendente plataforma de streaming mandó a freír espárragos a todas las demás y puso contra la pared a la industria del cine.

Les platico: Lo que comenzó como una serie netamente nacional, dirigida en su temática y contexto al público español, se convirtió en un fenómeno mundial cuando Netflix la compró para ofrecerla sin muchos aspavientos, dentro de su catálogo.

Sus productores vendieron la primera temporada y con el dinero que recibieron pudieron irse a vivir de jubilados, pero al ver la aceptación que tuvieron los primeros capítulos, les preguntaron si podría haber una segunda y tras dos meses de consultarlo entre ellos mismos, decidieron entrarle.

Cuando la 2ª temporada fue lanzada, tuvo una caída estrepitosa antes de la mitad de los capítulos, pero de pronto, a uno de sus productores se le ocurrió destacar en los guiones que ya estaban siendo preparados para la 3ª, la mística de un himno que apareció casi al final de la 1ª entrega.

En escenas tipo flashback, volvieron protagonistas a las estrofas y la música del canto de la resistencia partisana de 1948, el hoy famoso mundialmente “Bella Ciao”.

En serio, la temática de esta sorprendente serie -cuya 4ª temporada fue estrenada apenas el 3 de abril del pandémico 2020- es lo de menos, porque quizá los puristas dirán que todo aquello que haga apología de quienes se enfrentan al establishment, le apuestan al morbo de la simpatía por esas causas, pero creo que no es así.

Los personajes representan a las “bestias” buenas, malas e intermedias que todos llevamos dentro, como la egolatría, la arrogancia, la humildad, la mezquindad, la ingenuidad, la timidez, el arrojo, la valentía, el altruismo, la cobardía, el desenfreno, la inteligencia, la estupidez, la corrupción, la honradez, la prudencia, la inseguridad, la temeridad, la petulancia y un montón de clasificaciones más.

Pero lo que a juicio de sus productores vino a darle el combustible a la serie que la catapultó a la estratósfera, fue haber montado en las muchas causas de la 2ª década del siglo XXI, las de la resistencia partisana del final de la 2ª Guerra Mundial.

Así, los monos rojos y las máscaras de Salvador Dalí han servido para abanderar las causas más diversas y disímbolas en los cinco continentes. Todas -claro- con la música de “Bella Ciao” como fondo.

Con esto en mente, se me ocurrió volver versos algunas de las inquietudes que a buena parte de la población en México le provoca el desempeño de la 4T.

Y enfrentando la desafiante estructura del himno partisano de 5-5-4-3-5 sílabas que se repiten desde el principio hasta el final -con un solo musical a la mitad- le di forma a lo que en seguida les comparto.

Si leemos los dos quintetos, el cuarteto, luego el terceto y el último quinteto de cada estrofa -oyendo al “Bella Ciao” como música de fondo- se darán cuenta de que las sílabas de los siguientes versos encajan en esa pieza.

Claro, si alguno de mis tres lectores tiene buena voz, es afinado y se anima y los canta, el efecto será más placentero.

Aquí tienen las ligas de la música con la que podrán acompañar este ejercicio propio de las ideas que se me aparecieron en éste confinamiento.

https://youtu.be/RTwPUnN1Q6g

https://youtu.be/spCdFMnQ1Fk

Entonces -con su respetuosa y apreciable venia- va la versión de la resistencia mexicana, acoplada al himno de la resistencia partisana:

 

Necesitamos

los cubrebocas

es cierto ya

cierto ya

cierto ya, ya, ya.

Más hospitales

respiradores

y para nada el tren maya.

 

Un muy buen guía

que nos conduzca

 urgente ya

cierto ya

cierto ya, ya, ya.

Santa Lucía

y la Dos Bocas

son de un gobierno gandalla.

 

(Solo música)

 

Más empatía

y no ironía

construya ya

cierto ya

cierto ya, ya, ya.

Las abluciones

a los panteones

y a la unidad nos instruya.

 

Inspiraciones

no divisiones

gobiernen ya

cierto ya

cierto ya, ya, ya.

Siempre la ciencia

cero ocurrencia

y nunca nos prostituya.

 

Más decisiones

y sin consultas

ocurran ya

cierto ya

cierto ya, ya, ya.

Plan de emergencia

no compra-votos

acciones redistribuya.

 

No más quejidos

viendo al pasado

queremos ya

cierto ya

cierto ya, ya, ya.

Jefe de Estado

no candidato

que a la excusa él excluya.

 

Hoy justifica

sus desatinos

váyase ya

cierto ya

cierto ya, ya, ya.

No hay más coherencia

nunca la hubo

solo abstinencia la suya.

 

Como un chamán

él “hipnotiza”

a menos ya

cierto ya

cierto ya, ya, ya.

Las sociedades

organizadas

están pintando su raya.

 

Cero incentivos

dádivas todas

sus votos ya

cierto ya

cierto ya, ya, ya.

Son lo que importa,

sus prioridades

no hay nada más en su choya.

 

Ya no hay más de otra

que retirarnos

del pacto ya

cierto ya

cierto ya, ya, ya.

Hoy los Estados

y mexicanos

en lo fiscal gritamos YA!

 

Nos polarizan

sus verborreas

hartazgo ya

cierto ya

cierto ya, ya, ya.

Tuvo su tiempo

y al excusado

su 4T; aleluya.

 

CAJÓN DE SASTRE

“FIN”, dice la irreverente de mi Gaby.

placido.garza@gmail.com

Plácido Garza (Irreverente)

Nominado a los Premios 2019 “Maria Moors Cabot” de la Universidad de Columbia de NY; “SIP, Sociedad Interamericana de Prensa” y “Nacional de Periodismo”. Es miembro de los Consejos de Administración de varias corporaciones. Exporta información a empresas y gobiernos de varios países. Escribe diariamente su columna “IRREVERENTE” para prensa y TV en más de 40 medios nacionales y extranjeros. Maestro en el ITESM, la U-ERRE y universidades extranjeras, de distinguidos comunicadores. Como montañista, ha conquistado las cumbres más altas de América.