El rapto de las sabinas, habitantes de un pueblo vecino de la antigua Roma, es uno de los temas clásicos de la literatura y la pintura, y solía citarse como ejemplo de la forma en que los antiguos romanos procuraban a sus mujeres. Su condición de “clásico” lo convirtió en un tema recurrente para referirse a la fuerza bruta como atributo masculino utilizado por el hombre para imponerse a la mujer.

Poco se conoce el final de esa leyenda de la primitiva historia romana. Plutarco afirma que dicho rapto fue una treta utilizada por Rómulo, fundador de Roma, para incrementar su población en la época en que el mundo guerreaba por los territorios. Rómulo decretó una tregua a la guerra y convocó a las familias de los pueblos vecinos a una gran festividad en su ciudad. En plena celebración, los romanos se lanzaron contra la multitud y se llevaron a las mujeres sabinas, provocando una larga y encarnizada guerra entre los dos pueblos. Después de mucho tiempo lograron la paz gracias a la intervención de las propias sabinas. En un enfrentamiento entre romanos y sabinos, las mujeres raptadas se interpusieron entre los dos bandos, muchas de ellas con sus pequeños hijos en brazos para detener la grave matanza entre sus padres y hermanos y los romanos, ahora sus esposos. Todavía hoy se recurre a la leyenda del rapto de las sabinas como una proeza masculina y se oculta el desenlace del conflicto, hazaña netamente femenina.

La mujer ha jugado importante papel en la civilización. El mundo antiguo está poblado de diosas, ninfas, sacerdotisas, pitonisas, hechiceras y protagonistas de legendarios amoríos. Presentes en todos los aspectos de la vida, en algún momento se le hizo culpable de todos los males. Pandora es la mujer primigenia y Zeus la creó para castigar a Prometeo. Los dioses la dotaron de atractivos para que los hombres abrazaran sonrientes su propia perdición. Afrodita le dio gracia y languidez y Hermes le dio picardía seductora y un alma vil. Pandora abrió su caja y arrojó todos los males a la Tierra, y la esperanza se quedó en el fondo.

Los griegos extendieron la presencia de las mujeres al mundo de la tragedia y la poesía. En el amor, los poetas ven a las mujeres como la suma de la felicidad o de la perdición, o de ambas cosas. Safo, la autora lírica más imitada y más traducida de la antigüedad clásica, describe el amor como “un monstruo amargo y dulce, sin salvación”. En la tragedia griega, la Deyanira de Sófocles es poseída por el demonio del amor; Esquilo canta la omnipotencia de ese sentimiento en el coro de los “Siete contra Tebas”, y en Eurípides impresionan las hembras enloquecidas por Eros en “Fedra”.

En el mundo contemporáneo las mujeres habitan espacios considerables en los universos de las letras, la política, los negocios y las finanzas, entre otros, y la paridad de género ya tenía asiento en los cargos de representación en el poder legislativo y los cabildos municipales, porque los integrantes de una legislatura o un ayuntamiento se eligen todos en una misma votación. La nueva Legislatura de Coahuila, que tomó protesta en días pasados, se compone de 25 curules, 15 ocupadas por mujeres. En la legislatura anterior las damas ocuparon 14 asientos.

Recientemente, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación revocó la resolución del INE que ordenaba a los partidos políticos la paridad de género exigiendo la postulación de por lo menos siete mujeres como candidatas para competir en 15 gubernaturas en las elecciones del próximo 6 de junio. En principio, podría calificare como un retroceso en la incursión de las mujeres en el gobierno mexicano, sin embargo, al anunciar la revocación, el Tribunal conminó a los partidos políticos a respetar el principio de paridad de género en los próximos comicios.

Un paso importante en el reconocimiento de la capacidad femenina para gobernar.