¿Qué necesidad tenemos los coahuilenses de estar sufriendo de esta pesadilla gubernamental desde hace 13 años? Perdón ya me acorde, fue por aquel polvo que soltaron los de la mafia de la M que convirtió en zombi a muchos paisanos y votaron una y otra vez por la marca de Humberto N, Rubén N y el ahora gerente general de Moreira Inc. Así que no se quejen de las horrendas historias que anidan en los rincones del estado, y como muestra estas:

HISTORIA I. “El día en que cierto caballero salió del hospital español y tropezó con la triste realidad del estado”. La primera sorpresa fue la publicación de la encuesta del Inegi, en la cual el estado de Coahuila registró una Tasa de Desocupación (TD) de 5.1 por ciento, siendo la variación más alta que presentan las entidades del norte de México. A nivel nacional, se encuentra en segundo lugar, sólo por debajo del estado de Tabasco, que reporta índice de 7.1 por ciento.

La segunda fue la confirmación sobre la encuesta de adicciones 2018, dada a conocer en estos días, que menciona que entre 2008 y 2018 se incrementó el consumo de drogas al pasar de 3.1 a 10.8 por ciento a nivel nacional; por lo que hace al consumo de cocaína en Coahuila ésta pasó de 1.7 a 3.7% de 2008 a 2018. Y para colmo de males, la entidad también ocupa el segundo lugar en consumo de alcohol y tabaco. La estadística refiere que el 14 por ciento presenta consumo consuetudinario y el 27 por ciento bebe en exceso.

Grifos y embriagados nos quiere mantener el Estado para seguirnos sometiendo, amén de conservar al lumpen de la sociedad en su lugar, porque es quien le dará votos el próximo año. Al PRI estatal y a su líder nato no le conviene que la gente se desarrolle y mucho menos se prepare, ya que la maquinaria desde los tiempos del iniciador de la familia real moreiriana debe estar siempre bien aceitada para lo que se ofrezca. Pobre Coahuila.

HISTORIA II. “Del triste fin que tuvo ladrillo, que piso bote, que lo expulsaron de su partido, que perdió las elecciones y que traiciono a su sangre. Vaya cosa”. Entrevistado el personaje del cuento con motivo de su cumpleaños, la verborrea trascendió imaginando que aún corrían los tiempos de la lisonja y el derroche de poder, Beto el bailador (pero con la feria) despotrica y emite el siguiente eructo: “Ante la falta de apoyo del Gobierno federal no había opciones más que el crédito y sostiene que no se arrepiente de haber aumentado la deuda pública estatal” (confesional expresa). Y no contento con hipotecar a Coahuila por 50 años o más, emite otro eructo: “hubiera pedido más para hacer el puente en periférico Echeverría e Isidro López Zertuche, en el cruce con Las Torres y Satélite, en Teresitas, Lomas del Refugio y Santa Elena”.

En su estado de desequilibrio evidente menciona que solamente se está generando un 7 por ciento de intereses anuales por esos conceptos, cuando la realidad refiere que estos gravámenes han conducido a la deuda pública como impagable, ya que en 8 años no ha disminuido ni una peso y, al contrario, se seguirá incrementando por la mecánica de los pagos de interés; en resumen es como si usted pagara sólo el mínimo de su tarjeta de crédito.

Recordó que al dejar la gubernatura lo hizo con un 95 por ciento de popularidad. Es la más alta en la historia del País, “pero también de ese tamaño son los enemigos. Ahí los tienes péguele y péguele”. 95 por ciento de popularidad, ¿entonces qué te pasó, Humberto, en 2017?, ni una simple diputación plurinominal obtuviste.

Al final de la verborrea culpa de Judas al hermano que impuso como Gobernador y que pasó la factura a todos los coahuilenses: “Fueron seis años de silencio del siguiente gobernador, porque no hubo defensa, “dejaron que me acabaran, que me hicieran pinole”. Pobre Ladrillo.

HISTORIA III. “Del príncipe que rompió su espejo de vanidad”. Manolito, el primero y breve, atravesará por una crisis generada por dos fenómenos que terminarán minando su carrera política. El primero es la evidente escasez de agua potable en Saltillo que generó la necesidad de endeudar al municipio con 60 millones de pesos, pero no para ampliar cobertura, sino para medio reparar la red que surte a cerca de 100 colonias, en una acción ilegal y además insuficiente frente a la magnitud del problema.

El otro fenómeno es que –mientras anda pagando encuestas telefónicas de popularidad– la sociedad se está disolviendo con el aumento de suicidios y actos de violencia ante los cuales no tiene estrategia válida.

Nace desde hoy el movimiento Coahuila Insumiso y va en serio.