El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, durante la declaración institucional que ha pronunciado hoy en el Palacio de La Moncloa. Foto: EFE
El líder del Partido Popular (PP) sentenció que "la democracia española ha vencido a ETA".
Mis primeras palabras son en recuerdo a las 853 personas asesinadas por ETA en 50 años"...
Mariano Rajoy, presidente del Gobierno español

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, pidió hoy recordar a las más de 850 víctimas de ETA tras la disolución del grupo armado vasco, anunciada el jueves y escenificada hoy durante una conferencia internacional.

"Mis primeras palabras son en recuerdo a las 853 personas asesinadas por ETA en 50 años", comenzó el mandatario conservador en una declaración institucional, su primera reacción desde que el grupo armado difundiera el jueves su "declaración final" tras medio siglo de violencia terrorista en España.

"Los protagonistas no pueden ser los asesinos, sino las víctimas", continuó Rajoy. "ETA empezó a ser derrotada cuando la democracia española fue capaz de mirar a los ojos de las víctimas, cuando asumió que el único relato posible de la lucha contra ETA era el de las víctimas. Ese es el relato que quedará para siempre de ETA”.

El líder del Partido Popular (PP) sentenció que "la democracia española ha vencido a ETA" y volvió a negar cualquier contrapartida al grupo tras su "fracaso": "No hubo ni habrá impunidad", aseguró. "No han conseguido ningún rédito por matar ni por dejar de hacerlo, ni van a conseguir nada por su disolución”.

La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) se hizo eco del mensaje, aunque volvió a criticar el modo en que ETA se disolvió: "Agradecemos las palabras de Rajoy, pero queremos menos palabras y más hechos. Las víctimas merecíamos la foto de la derrota de ETA y no todo este paripé", señaló el organismo.

El "paripé" se refiere en parte a la conferencia internacional celebrada hoy en la localidad francesa de Cambo-les-Bains, donde un centenar de agentes sociales y políticos de dentro y fuera de España constataron el final de ETA y llamaron a la “reconciliación".

"La paz no es un juego de suma cero, sino un asunto de voluntad política, donde ambas partes se ponen de acuerdo para alcanzar sus objetivo de forma pacífica, a través de medios políticos y democráticos", señalaron al término de la conferencia en la llamada "Declaración de Arnaga”.

El texto considera que el final de ETA es "un momento histórico para toda Europa, ya que marca el fin del último grupo armado en el continente" y concluye: "Esperamos que más pronto que tarde, con el esfuerzo de todos, se alcance una solución global, justa y duradera en el País Vasco".

La declaración fue leída en varios idiomas por personalidades como Jonathan Powell, jefe de Gabinete durante el Gobierno del premier británico Toni Blair; Cuauhtémoc Cárdenas, ex candidato presidencial mexicano; y Michel Camdessus, ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI), además de por una joven vasca como símbolo del futuro.

También participaron en la conferencia otras figuras como el histórico líder del Sinn Féin Gerry Adams, el ex primer ministro irlandés Berthie Ahern y los ex ministros franceses Pierre Joxe y Hubert Védrine.

Desde España acudieron al encuentro miembros de partidos como el izquierdista Podemos o el Partido Nacionalista Vasco (PNV), pero no enviaron representantes ni el Gobierno vasco ni el Gobierno español, muy crítico con un proceso de disolución que Mariano Rajoy tachó de "palabrería" y “propaganda".

La prensa española criticó también que los autodenominados mediadores internacionales asumieran en la conferencia la retórica de ETA y hablaran de "presos políticos" o "víctimas del conflicto". Los participantes insistieron también en reclamar el acercamiento al País Vasco de los etarras presos en cárceles alejadas de la región.

ETA, siglas de "Euskadi ta Askatasuna" (Patria Vasca y Libertad, en vasco), nació en 1959 en plena dictadura franquista (1939-1975) con la reivindicación central de crear un Estado vasco independiente formado por las regiones vascas del norte de España, la vecina Navarra y el sur de Francia.

En 2011 anunció el cese de la violencia y el año pasado entregó el arsenal que conservaba. Este jueves dio el último paso en ese proceso y se disolvió mediante una "declaración final al pueblo vasco" en donde afirma que desmanteló sus estructuras y constata "el final de su trayectoria”.

En su declaración, Rajoy consideró que ese paso no merece celebración. "Hoy no es un día de celebración. Es un día de recuerdo y homenaje a quienes hoy no están con nosotros", concluyó. "ETA desaparece, pero no desaparece el daño causado ni el dolor irreparable que tantas veces ha causado".