Desde ayer están reunidos los senadores y diputados del PAN en nuestra ciudad. Asiste la plana mayor presididos por su Presidente Nacional. La razón que aducen es la preparación de su agenda parlamentaria para el próximo periodo de sesiones.

En su agenda sobresalen los temas tan repetidos que ya parecen corridos de leyenda: Corrupción, inseguridad, deterioro generalizado que multiplica el hambre, la injusticia, la ignorancia y la enfermedad, y la madre de todas esas desgracias: la impunidad con su rostro de codicia, cinismo, complicidad y privilegio de casta económica o política.

Los síntomas de la grave enfermedad que padece nuestro pueblo no son solamente los indicadores económicos, o la prueba “enlace”, o la ingobernalidad. Esos síntomas son ‘virtuales’, no experiencias de los legisladores, ejecutivos o burócratas que gozan de todos los privilegios.

Son síntomas que no les producen hambre, enfermedad o marginación en sus hogares, en su trabajo, en sus barrios. Los políticos pueden banquetear, vacacionar, viajar y dormir tranquilamente sin preocupaciones presentes o futuras.

Esa es la imagen que tiene el pueblo de sus políticos tan cerca del presupuesto y tan lejos de la angustia que sufre el 80 por ciento de los mexicanos sin el pan de cada día y sin la oportunidad para salir del hoyo.

Honorables legisladores panistas: el pueblo no cree en ustedes, no tiene confianza en que ustedes. puedan empezar a curar la enfermedad porque los ha asimilado al resto de los otros partidos políticos que presumen de demócratas. El hambriento no espera democracia, se contenta con una limosna para sobrevivir. La democracia es un lujo que nace y crece en el bienestar cultural, económico y ético-espiritual. Es imposible pretender que de la miseria surja la equidad y la justicia, que el hambre origine la reflexión sensata y el juicio objetivo y razonable, que el coraje y la marginación secular intente dialogar con los que lo han engañado con sus demagogias durante siglos.

La mejor metáfora del político mexicano es que es un “selfie”. Lo único que busca es su imagen en “su foto”, su interés, su poder. Por ello no percibe, ni experimenta, ni siente la fotografía real de su pueblo. Su preocupación llega hasta la distancia de su brazo extendido para tomarse la foto y decirse: “¡que inteligente soy!, ¡que astuto!, ¡nadie administra mejor el presupuesto que yo!, ¡nadie tiene mejor visión de futuro que mis ojos!, ¡nadie podrá imaginar un mejor modelo educativo, económico, político y hasta moral que yo!”.

Honorables Legisladores Panistas si quieren ser demócratas, si quieren que en Coahuila triunfe la “alternancia”, si quieren ser “honorables” (como se refería a ustedes, el Presidente de la República en su imperial informe de antes), necesitan demostrar que “son diferentes” a los demás partidos, que el hambre y la angustia de su pueblo les quita el sueño, que los hace tan incorruptibles que no venden la verdad y la justicia social a ningún precio político o económico. Y que, si encuentran a algún miembro corrupto en su partido, lo abortan sin consideraciones “políticas”.