La semana pasada, en mi clase en licenciatura, enseñaba el tema: Cómo afectan las redes sociales al cerebro. Explicaba diferentes redes sociales que han impactado negativamente a los adolescentes en los últimos años, cómo el Ask.fm, Sarahah, Curious Cat y Tellonym. Estos sitios tienen la característica de enviar mensajes o imágenes en forma anónima. Son usadas, en la mayoría de las veces, para insultar o hacer preguntas muy explícitas, casi siempre con contenido erótico. El Ask.fm estuvo de moda hace 5 a 6 años, actualmente es el Tellonym. Son usadas por los adolescentes de secundaria principalmente. A mitad de la clase observé que tres de mis alumnas empezaron a llorar y dos de ellas salieron intempestivamente. Al terminar me acerqué a ellas y les pregunté si pasaba algo, me comentaron que sufrieron cyberbullying por el Ask.fm. Hace 6 años fueron el centro de burlas y rumores destructivos hacia ellas. Una me comentó: “Maestro, hace 5 años traté de suicidarme porque era imposible vivir tanto rechazo y agresividad hacia mi persona y mi familia”.

Las huellas emocionales son muy difíciles de borrar y especialmente las experiencias negativas de abuso y rechazo. La adolescencia es una de las etapas más importantes de pertenencia de grupo y su exclusión es una vivencia destructiva a su persona y autoestima. Es increíble que solamente el haber mencionado la palabra Ask.fm haya producido esa reacción emocional tan fuerte de ansiedad y miedo. Muchos adolescentes serán responsables de crear estados emocionales frágiles y patológicos en sus compañeros por carecer de sensibilidad, tolerancia, respeto y empatía que los marcarán toda su vida. Nadie, y enfatizo la palabra nadie, tiene el derecho de violentar al otro.

En los últimos años, psicólogos y terapeutas nos advierten de un aumento gigantesco de adolescentes y jóvenes con trastornos en su salud mental: ansiedad, fobias, estrés, baja autoestima, depresión, inseguridad, ataques de pánico y pensamientos suicidas. Sus causas son multifactoriales, pero una muy importante es el incremento de crueldad y baja empatía entre los compañeros. La personalidad del adolescente madura y se fortalece en su interacción social con sus pares. Sin embargo, depender con obsesión de su aprobación se convierte en baja autoestima e inseguridad cuando ocurre exclusión.

Los padres debemos formar a nuestros hijos para ser empáticos e independientes de ligas sociales. Y el primer gran reto involucra a los papás. Observo un gran involucramiento de las mamás en formar los “grupitos” de amigos de su hijo, lo que origina una gran segregación entre ellos. Desde pequeños aprenden que hay niños que no pertenecen a su nivel social y por ello no pueden ser sus amigos. Una de mis alumnas me comentó que en la secundaria no tuvo amigas. Por cuestiones de trabajo su papá tuvo que cambiar la residencia de Torreón a Monterrey. Nunca la aceptaron en ningún grupo ya que todos estaban formados desde primaria, y siempre la atacaban en las redes sociales. Tuvo que aprender a sobrevivir y a realizar trabajos de equipo en forma individual. ¿Dónde está la sensibilidad, tolerancia y aceptación? ¿Cuántos chicos están creciendo con huellas emocionales negativas? Enseñemos a nuestros hijos a ser tolerantes y respetar, son la clave para crear una comunidad sin prejuicios y compartir experiencias con apertura y confianza.

@DrJesusAmaya

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