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Los huracanes no serán el único problema, ya que, es probable que futuras tormentas más intensas dañen infraestructura sanitaria, lo que podría ocasionar el resurgimiento de epidemias

Los modelos informáticos que simulan el clima del siglo XXI alertan sobre un posible aumento en la intensidad y peligrosidad de los huracanes, aunque se prevé que haya un descenso en la frecuencia con la que ocurren esos fenómenos meteorológicos en el planeta.

“Los ciclones con una intensidad mayor son una de las consecuencias esperadas del cambio climático”, explica Valérie Masson-Delmotte, miembro del GIEC, grupo de referencia sobre el clima a nivel mundial. “Cuanto mayor es la temperatura del agua y el nivel de humedad, mayor puede ser la intensidad de los huracanes. Ahora bien, estos dos elementos son más intensos debido al aumento del efecto invernadero”, afirma la climatóloga.

Aunado a esas condiciones, el aumento del nivel de los océanos es otra de las señales del calentamiento del planeta. Ese incremento, variable según las regiones del globo, tuvo una media de 20 cm en el siglo XX y podría alcanzar hasta casi un metro en 2100.

Si el nivel del mar continúa subiendo, los huracanes producirán también un oleaje que generará “mareas de tormenta”, cuyos efectos contribuirán a poner en riesgo a más poblaciones y construcciones costeras.

La coordinadora de comunicación de la organización OXFAM en América Latina y el Caribe, Tania Escamilla, explicó que la mayor parte de las afectaciones se da porque hay una gran cantidad de personas que viven en condiciones precarias y con infraestructura débil, lo que los deja vulnerables.

Por ejemplo, en Haití, “la mayoría de los barrios más vulnerables están al pie de la playa y se espera que esas casas queden cubiertas de agua. A pesar de esto, la mayoría de las personas no quieren dejar sus casas, y eso es lo que más nos preocupa”, dijo.

Los modelos informáticos sobre los huracanes muestran, según Météo France (servicio meteorológico de Francia), que “la latitud a la que los ciclones alcanzan su máxima intensidad se ha desplazado hacia los polos durante los últimos 35 años, en los dos hemisferios”.

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Esto podría estar relacionado con la expansión del cinturón tropical, es decir de las zonas de una parte y de otra del ecuador terrestre donde reina un clima cálido y húmedo.

El paso de los huracanes no será el único problema, ya que, de acuerdo con Escamilla, “después de la tormenta es probable que haya un daño estructural a la infraestructura sanitaria, entre hospitales y alcantarillado”, lo que podría ocasionar un resurgimiento de epidemias de cólera.

Con información de AFP