Ante la terrible crisis de violencia que se padece actualmente en el mundo, es común que nos sorprenda –e inclusive horrorice– la información difundida a través de los medios de comunicación.

Necesariamente, en alguna ocasión, al leer el periódico o sintonizar un noticiario en radio, televisión o internet hemos concluido: I can´t believe the news today…

Ese asombro y desconcierto fue el que experimentó la sociedad irlandesa en enero de 1970, cuando los medios de comunicación dieron a conocer que 14 personas fueron asesinadas y 30 más resultaron heridas por el ejército británico durante una manifestación pacífica en Derry, Irlanda del Norte.

En dicha manifestación se exigía el reconocimiento de derechos civiles y se protestaba contra la discriminación que padecían las minorías religiosas, principalmente la católica.

Los incidentes ocurridos en aquel día quedaron inmortalizados y fueron visibilizados para el mundo por la banda irlandesa U2 a través de la canción “Sunday Bloody Sunday”.

Acompañada de un permanente redoble miliciano, I can’t believe the news today… es la primera oración del primer verso de la primera canción (“Sunday Bloody Sunday”) del tercer disco de U2; esta pieza musical a la postre se convertiría en el primer gran clásico de la agrupación irlandesa.

Siendo parte de un todo, la cabal comprensión de “Sunday Bloody Sunday” sólo es posible entendiendo conceptual y contextualmente el LP “War” (1983). La guerra de las Malvinas, los conflictos en Oriente Medio, el régimen del Apartheid en Sudáfrica, entre otros eventos inspiraron el título de ese disco; la guerra y los conflictos armados eran el común denominador en esa década.

La ideología que permea a “War” se ve claramente reflejada en el contenido y temáticas de sus 10 canciones: protesta contra masacres y catástrofes nucleares, rebeldía, sexo, prostitución, suicidio, entre otros.

La protesta política, la agresividad pacifista militante y la lucha por el reconocimiento de los derechos humanos de U2 comenzaron con “War”, y de manera más específica con “Sunday Bloody Sunday”.

A través de su letra se describen los horrores de cualquier conflicto armado y sus funestas consecuencias: muertos, heridos, neurosis de guerra, orfandad, viudez. Hace énfasis en la desnaturalización de la sociedad ante este tipo de eventos.

Es importante destacar que, si bien la canción está inspirada en los eventos de 1972, la letra podría referirse a otros de la misma naturaleza. En cualquier guerra, atentado o masacre, la descripción de la escena y sus consecuencias sería prácticamente la misma.

Con la canción se describen los horrores de cualquier conflicto armado y sus consecuencias: muertos, heridos, neurosis, orfandad"

Precisamente atendiendo a la atemporalidad de la canción, en 1987 con el lanzamiento del LP y documental intitulado “Rattle and Hum”, “Sunday Bloody Sunday” cobró una fuerza inusitada en el repertorio de U2.

El 8 de noviembre de 1987, antes de una presentación en vivo en Estados Unidos se difundió la noticia del atentado por parte del Ejército Republicano Irlandés Provisional en la ciudad de Enniskillen, Irlanda del Norte, contra manifestantes que participaban en la celebración del Remembrance Day; 11 personas murieron y otras más resultaron heridas.

Frente a esos acontecimientos, durante la interpretación de “Sunday Bloody Sunday”, Bono pronunció dos poderosos discursos; el primero sobre el falso discurso de los migrantes irlandeses sobre los conflictos armados en su país, y el segundo sobre la masacre ocurrida ese día en Enniskillen.

Ese discurso, siendo parte de una presentación en vivo de U2, sobre todo al ser  incorporada a un documental es, para mi gusto, la expresión cultural que mejor ha mantenido la memoria de aquellos trágicos acontecimientos y, sobre todo, ha brindado la posibilidad de visibilizar en el mundo la violencia que se padecía en Irlanda del Norte en los 80; ello sin menospreciar al extraordinario filme dirigido por Paul Greengrass, intitulado “Bloody Sunday” (2002).

La importancia de mantener By visibilizar acontecimientos como los de Darry y Enniskillen tanto para la generación que los vivió como para las futuras, es fundamental para reivindicar la lucha de las víctimas de conflictos armados, de terrorismo, de masacres, de genocidios, de crímenes de lesa humanidad, de desapariciones forzadas, entre otros.

Es atrevido aseverar que la música per se posee una función pacificadora; sin embargo, a través de la masificación de las expresiones culturales, máxime tratándose de una banda de rock con la trascendencia de U2, existe la posibilidad de denunciar violaciones a derechos humanos, de generar conciencia colectiva, de exigir la no repetición de ciertos hechos, de globalizar y, por ende, de hacer trascender la información para las futuras generaciones.

Las presentes líneas no son escritas tan sólo desde la perspectiva de un fanático más de U2, sino desde la perspectiva de un adolescente 80, que se enteró de la existencia de un complejo conflicto armado, económico, social, étnico y político de Irlanda del Norte, a través, no de una canción rebelde, sino a través de “Sunday Bloody Sunday”.

@SERGIODIAZR_
sergiodiazrendon@hotmail.com

Este texto es parte del proyecto de Derechos Humanos de VANGUARDIA y la Academia IDH.