El pasado 29 de enero, Fitch Ratings bajó la calificación crediticia de Pemex y puso sus bonos a un paso de ser “basura”. Las consecuencias son tres: el sobre pago de 372 millones de dólares por tres vencimientos de deuda; el encarecimiento de la capacidad futura de Pemex para endeudarse y el crecimiento de la incertidumbre para invertir en la empresa y México. 

Fitch fundamentó su baja de calificación en dos hechos: en el fracaso de las reuniones sostenidas hace dos semanas por funcionarios de Pemex y de Hacienda en Nueva York con bancos de inversión y tenedores de bonos de la petrolera para convencerlos de la viabilidad de su proyecto petrolero.

Y en razones técnicas: la dependencia financiera del gobierno con Pemex; la dependencia de Pemex para el suministro de gasolina y diésel en el país; el grado de poder del presidente dentro de la estructura de Pemex; la reducción de inversiones y producción, insuficientes para reponer las reservas y la deuda total por 106 mil millones de dólares.

Además, Fitch puso la cereza en el pastel: “Una situación financiera presionada en Pemex tiene el potencial de interrumpir el suministro de combustibles líquidos en todo el país, lo cual podría tener consecuencias sociales y económicas significativas para México”.

La respuesta de AMLO fue ideológica no técnica: “es muy hipócrita lo que hace (Fitch), que permitió el saqueo, que avaló la llamada reforma energética, (sin) inversión extranjera y (sin incrementar) la inversión. Eso fue lo que produjo la caída en la producción petrolera y nunca dijo nada”.

Empero, AMLO se equivoca: Fitch “no tiene como tarea detener el saqueo de un gobierno. Mide la fortaleza y certidumbre financiera de un país o entidad (como Pemex) que emite bonos de deuda. Lo hace con una metodología estandarizada (y transparente para Pemex e inversionistas) para medir perfiles de riesgo de gobiernos o empresas que piden prestado (para ello emiten bonos)”.

En suma: más allá del rollo ideológico visceral, el proyecto técnico petrolero de AMLO es débil. Nada menos. Nada más.

@Canekvin