Coincidencia. Gustavo Adame nos explicó que quienes exponen llegaron a la conclusión de que el hombre es autor de muchas de las cadenas que lo atan. Foto: Vanguardia/Orlando Sifuentes
Los aspectos que quitan la libertad y la individualidad al ser humano serán explorados en la exposición ‘La rueda de las mentiras’, hecha en conjunto por alumnos y maestros, disponible hasta el 18 de mayo en la Galería de la Escuela de Artes Plásticas

La exposición “La rueda de las mentiras” inaugurada el pasado 9 de mayo en la Galería de la Escuela de Artes Plásticas (GEA) reúne la obra del maestro Alejandro Cerecero y de los egresados Gustavo Adame y Omar Rodríguez, quienes desde tres perspectivas diferentes exponen las ironías de los sistemas que han despojado al ser humano de su libertad e individualidad.

“Se trata de crítica social, inconformidad, temas que nos inquietan, que nos hacen pensar, que nos hacen tratar de, sino buscar soluciones, hacer patentes o exponer estos problemas”, comentó Alejandro Cerecero al respecto de las intenciones de las obras.

“Me tocó ser maestro de ambos (Gustavo y Omar) y conozco su proyecto final de investigación”, nos contó, “el año pasado estuve cerca de ellos cuando fueron acreedores del PECDA y me dio mucho gusto que siguieron con el tema que se generó en la escuela y que no fue sólo para cubrir un trámite, sino que era realmente una inquietud que nacía de ellos mismos”.

La directora de la institución, Ana Isabel Pérez-Gavilán, comentó que se trata de una nueva etapa para la GEA, a cargo de la maestra Adriana Cerecero. Foto: Vanguardia/Orlando Sifuentes

Guiados por el tema del paraíso fiscal —que Cerecero empezó a trabajar desde el año pasado— y las implicaciones morales de tales espacios, los tres desarrollaron un discurso general que cada uno trabajó desde distintos apartados. 

Gustavo Adame nos explicó que entre las sesiones de trabajo y la correspondencia para generar la muestra llegaron a la conclusión de que el hombre es autor de muchas de las cadenas que lo atan, aspectos desde los que cada artista trabajó.

“Cerecero cubrió la parte del sistema económico, Omar se fue a la alienación del individuo y yo me fui a otro poder dentro de la sociedad como la religión y su relación con la sexualidad”, comentó.

Las pinturas se mantienen fieles al estilo de cada autor, en especial las de Alejandro, cuyas obras son conocidas por estar intervenidas por objetos, textos o texturas pictóricas y las de Adame y Rodríguez se integran a estas gracias a una paleta similar de colores.

Visión. Desde tres perspectivas diferentes exponen las ironías de los sistemas que han despojado al ser humano de su libertad e individualidad. Esta pieza fue creada por Omar Rodríguez. Foto: Vanguardia/Orlando Sifuentes

El juego con el espacio

Algo que suele verse poco en las exposiciones de arte de la región es la instalación. Este género de las artes visuales se apropia de un espacio con muy diversos elementos y le pide al espectador que se involucre con la pieza a diferentes grados.

En “La rueda de las mentiras” destaca precisamente una pieza generada por los artistas que buscaba darle mayor versatilidad a la galería, utilizando no sólo el muro para mostrar obra sino también el suelo, dándole al público una oferta estética mucho más rica.

La obra parte del tema que Cerecero exploró durante los últimos meses. Nos contó cómo al empezar a buscar cómo hablar del dinero fácil volvió a su mente una colección de cadenas de correos que le han llegado y él guarda.

Estos mensajes, cuentan historias falsas de herencias inimaginables, parientes fallecidos o corporaciones sospechosamente altruistas que eligen a un destinatario incauto al cual le piden sus datos personales para hacerlos acreedores de increíbles sumas de dinero, una estafa para conseguir tal información.

Impresos en tiras largas de papel, los correos salen de tres ventiladores pintados de dorado, —soles falsos, más ruedas de mentiras—, y caen sobre el suelo de la galería, dividiéndola en dos antes de entrar al piso para regresar y repetir el ciclo de engaños.

Para no interrumpir el recorrido por la GEA al atravesarla con las tiras de papel, instalaron una tarima iluminada por debajo con luces neón rojas sobre estas tiras de papel, pero el público se mostró intimidado por la pieza y hasta que los artistas mismos no pasaron sobre ella nadie más lo hizo, reacción que resultó interesante para los autores.

Temática. “Se trata de crítica social, inconformidad, temas que nos inquietan, que nos hacen pensar”, comentó Alajandro Cerecero. Foto: Vanguardia/Orlando Sifuentes

El maestro comentó que no planean que esta muestra se exhiba únicamente en la GEA —pues estará menos de 15 días disponible— y como parte de la exposición que cada agosto hace en el Cerdo de Babel ahora llevará esta serie a la popular taberna para presentarse junto a sus ex-alumnos y colegas, con todo y la instalación, lo cual, están conscientes, presentará un reto.

Nueva etapa para la GEA

Durante la inauguración la directora de la institución, la Dra. Ana Isabel Pérez-Gavilán, comentó que se trata de una nueva etapa para la GEA, a cargo de la maestra Adriana Cerecero, en la que se realizarán muestras repentinas con los alumnos y se buscará mayor participación de su parte en los contenidos que allí se exhiban.

Con “La rueda de las mentiras” se dio el primer paso en esta dirección, pues el montaje de la obra se realizó a puertas abiertas —situación que antes no sucedía— y se involucró a los alumnos de la EAP en el proceso museográfico y curatorial, para enriquecer su educación.