En los últimos años, la violencia y el crimen han afectado de forma heterogénea a la población coahuilense.

Sin embargo, para algunas franjas de la comunidad, vulnerables por sus condiciones de vida y su posición social, el contexto de inseguridad tiene también otro rostro: la dificultad creciente de acceder a nuevas oportunidades de vida, prueba de la existencia de una sociedad excluyente que no favorece la movilidad social.

En pocas palabras, y de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), personas que nacen pobres tienden a permanecer así durante toda su vida; por lo contrario, quienes nacen en condición de bienestar tienden a permanecer en esta condición y a aumentar su nivel socioeconómico.

En específico, un rol importante lo juega el acceso a la instrucción: Campos Vázquez, en un estudio de 2015, afirma que jóvenes cuyos padres tuvieron acceso a un nivel de escolaridad superior tienen mayores posibilidades (también económicas, no cabe duda) de acceder a un nivel de estudio más alto, lo cual implica de forma directamente proporcional un acceso a mejores actividades laborales.

Una sociedad unida es una sociedad incluyente. Sin embargo, una sociedad que elige no fomentar la inclusión educativa, y con esto reducir las brechas en el acceso a alternativas de vida, no puede describirse como tal.

Es evidente que la sociedad no puede darse el lujo de dejar de invertir en integración social y menos de dejar a un lado el fortalecimiento de los individuos en habilidades necesarias para el acceso a oportunidades laborales. Éstas deben de representar una parte esencial en todas las estrategias de prevención del delito, sobre todo con el objetivo de fomentar el ingreso a la economía formal de personas que normalmente encuentran escasas posibilidades de poder aprovechar de sus talentos y habilidades.

Uggen (1999) sugiere que el acceso a alternativas de trabajo capaces de reducir el índice de reincidencia delictiva es aquel que ofrece alternativas de calidad, y no sólo posibilidad de empleo: en una sociedad donde la mayoría de la información acerca de oportunidades de empleo de calidad, o para capacitación, se encuentra en el internet, un adecuado uso de las tecnologías digitales puede ser capaz de generar capital social y, en consecuencia, un crecimiento económico que puede evitar situaciones de exclusión social.

Es por eso que, si en Coahuila (y en México) se pretende generar una sociedad más segura o más incluyente, no se pueden dejar a un lado los grupos marginados: se deben de ofertar herramientas que directamente pueden ser utilizadas por los individuos en su vida cotidiana, mismas que deben de ser accesibles, y tener impactos tanto a corto como a mediano y largo plazo.

El mundo es de los audaces, dice un dicho. Pero también de quienes creen en las transformaciones: en el Consejo Cívico de Coahuila sí estamos creyendo en las transformaciones a través de un programa que pretende incidir en poblaciones vulnerables, fomentando acciones de reducción de los índices de exclusión social y de prevención social de la violencia, con enfoque secundario y terciario.

Para lograrlo nos hemos aliado con USAID para generar un programa de fortalecimiento de las habilidades de emprendimiento, tecnología, desarrollo humano y liderazgo positivo, implementando talleres para personas vulnerables y fomentando la creación de una red de colaboración que pueda servir de apoyo para ellas.

El proyecto, en marcha desde agosto del 2018, tendrá la duración de dos años y contará con el soporte de aliados multisectoriales en todo el estado de Coahuila: una prueba de lo anterior es la firma de convenio de colaboración entre el Consejo Cívico y la Secretaría de Gobernación, donde se contó con la presencia de la cónsul de los Estados Unidos en Nuevo Laredo, Katherine Flachbart.

No hay transformaciones sin el aporte de la comunidad entera. Todas y todos podemos generar acciones para que la sociedad sea más equitativa; todos tenemos la capacidad de fomentar buenas prácticas y generar una ciudadanía que enfrente de manera colectiva retos y desafíos comunitarios; todos tenemos la capacidad de aportar nuestro granito de arena para que unidos seamos más.

 

Alessio Mirra / @alessiomirra1

Coordinador de Proyecto Consejo Cívico de Instituciones de Coahuila, A.C.

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