El sistema del metro de la Ciudad de México dijo que la “corrosión por orina” es una de las cinco causas por las que se descomponen las escaleras eléctricas.

Los usuarios del sistema del metro de Ciudad de México suelen culpar a los funcionarios de las escaleras eléctricas descompuestas en las estaciones, pero los empleados del metro tienen otra explicación: la enorme cantidad de orina.

De alguna forma, la orina logra filtrarse y corroer las ruedas y mecanismos que hacen que funcionen las escaleras por donde suben y bajan los usuarios de las estaciones subterráneas.

En una lista publicada martes pasado, el sistema del metro agregó “corrosión por orina” como una de las cinco causas de descomposturas de escaleras eléctricas.

Fermín Ramírez, subgerente de instalaciones mecánicas y vías del metro, dijo que los usuarios aparentemente orinan en las escaleras fuera de las horas pico y en estaciones poco transitadas, “aunque parezca difícil de creer”.

Cuando destapamos las escaleras para darles mantenimiento, siempre tienen orina”, dijo Ramírez. La mayoría de las estaciones no tienen baños públicos, ni siquiera de paga, como se apresuraron a señalar los usuarios de Twitter.

De las 467 escaleras eléctricas del sistema, 22 están fuera de servicio en un día cualquiera.

El principal problema, reconocen las autoridades, es que muchas escaleras son viejas o han sufrido daños debido al uso rudo.

La ciudad planea reemplazar aproximadamente 55 escaleras en los próximos dos años.

Con más de 1,600 millones de usuarios al año, el metro de Ciudad de México es considerado uno de los ocho más grandes del mundo según ciertas mediciones, y uno de los más baratos: basta un boleto con un costo de 0.25 centavos de dólar para un trayecto sencillo a cualquier destino del sistema de 226 kilómetros (140 millas). Pero conviene pasar por el baño antes de descender a la estación.