Les platico que ayer recibí correos, whatsapps y hasta llamadas de lectores que se enojaron por lo que escribí de los gandallas adolescentes, sus papás y parentela, que se están "metiendo en la fila" para ser vacunados en EU, quitándoles el lugar a quienes por su edad y padecimientos lo necesitan más y por derecho propio, pues son texanos.

Aquí está la liga de ese artículo

https://detona.com/articulo/desde-la-tierra-donde-se-ponen-las-vacunas-de-de-veras

A quienes se tomaron la molestia de mentarme la madre, se los agradezco, pues para alguien como yo que soy huérfano de padre, madre y tíos, que alguien le recuerde a su mamacita siempre será bendecido.

De las críticas bobas no me ocupo, pero sí de las inteligentes, y de éstas últimas solo dos recibí.

1.- La de quien siendo de San Pedro Garza García intercala su residencia allá con la de Austin y es una de mis editorialistas en www.detona.com

2.- Y la de mi amigo al que llamo "El Percherón", por ser un exitoso empresario de la vieja guardia, de esos que se hicieron solitos, desde el camión urbano en que se transportaba, hasta los once aviones que hoy tiene en uno de los hangares del Aeropuerto Del Norte. Le dije "diez", y me corrigió: "once".

LAS DOS CRÍTICAS INTELIGENTES. DE LAS BOBAS NI ME OCUPO

1.- Va mi respuesta al primer planteamiento que me hizo PM:
Ella dice textualmente lo siguiente. Abro comillas: "No justifico de ninguna manera y bajo ninguna circunstancia lo que están haciendo los sampetrinos; es más, me da pena ajena.

Pero tampoco justifico la actitud, que no sé cómo calificar, con qué adjetivo, de por ese coraje, quizá acumulado, hacia las actitudes sampetrinas, la respuesta sea correr a acusarlos con autoridades americanas.

Se me hace, en inglés porque no encuentro la planta en español, ‘petty’.
Como aprovechando tu minuto de poder para desquitarte. Así lo veo.

Porque una cosa es que los critiques y digas todo lo que tú quieras, con los adjetivos que tú quieras y a quienes tú quieras, y otra es correr a acusarlos.

Y no lo justifico con lo que dijo la americana de entender de dónde viene, solo pretendí comparar respuestas, de alguien que no tiene tanta ‘_______’ acumulado a contra SPGG". Cierro comillas.

2.- Va lo que le respondí a mi estimado "Percherón", acerca de su argumento de que McAllen, Brownsville, Laredo, San Antonio, anexas y conexas, viven de las compras de los shoppers mexicanos, bueno, debido al bicho, "vivían", como dijo el otro.

¿Ese hecho les da derecho a los gandallas mexicanos, a los sampetrinos y de otras nacionalidades, a meterse en la fila y dejar sin vacuna a quienes por edad, padecimiento y residencia la merecen más?

En la fila esperando la vacuna, vi y escuché a unos con el inconfundible acento colombiano decirse entre ellos:

"Qué vaina, tuve que pedirle al piloto que se dé la vuelta al Dorado (aeropuerto El Dorado, de Bogotá) porque lo reclaman de la policía nacional porque el vuelo era por dos días y tendrán que ser cinco, por tanta espera acá. Tendremos qué quedarnos más días para esperar la vuelta. Bueno, podemos ir a los moles a comprar cositas".

En serio, ninguno de ellos pasaba de 50 años, no tomé fotos porque está prohibido hacerlo dentro de los centros de vacunación, pero así mero fue la cosa.

Estos son los extranjeros que le están birlando las vacunas que el gobernador -Republicano- texano dijo que eran para los texanos.

¡Qué poca madre!

Volviendo al relato de mi amigo el "Percherón, Le dije: "Tú detestas a los abusivos, ¿verdad?". Y me respondió con su clásico: "Obvio".

Bueno, pues aquí tienes una muestra clara de los abusivos que se están vacunando por encima de quienes por todo lo dicho anteriormente, la merecen.

Todos la merecemos, pero por ahora, "mujeres y niños primero", analogando la famosa frase de los oficiales del Titanic.

Todo eso me pidió que se lo dijera a Abbott. Ya se lo estoy diciendo. Ahí lo que me responda se lo platicaré a mi amigo... y a mis lectores también.

UFFF, OTRO COMENTARIO

Ya no recuerdo quién me escribió aludiendo que los mexicanos están volcados sobre las vacunas gringas debido a la natural búsqueda de supervivencia del ser humano.

Es que como en México los López se cargan un desmadre con ese tema de salud, pues hay que talonearle por donde y como sea, para ser vacunados.

Esa misma persona me reclamó que estoy estigmatizando a los sampetrinos, a otros mexicanos y de otras nacionalidades, que buscan por todos los medios a su alcance, la mentada vacuna.

Y pior aún, me dijo que estoy haciendo apología de todo esto al dirigir mi artículo al mismito gobernador texano Greg Abbott, por cierto, Republicano, y por cierto -también- ya me mandó decir que leyó el artículo y que esperaba el segundo, pues aquí lo tiene, Mr. Abbott.

Es que en mi columna cité la promesa de Greg de que las vacunas son para los texanos y tomé lo que dijo para decirle que sus huestes sanitarias se traen un desmadre de padre y señor nuestro, pues no controlan la procedencia, ascendencia y residencia de quienes tienen saturado el sitio donde se agendan las citas para aplicarse las dos dosis.

A ver, a ver, ¿no le hace que en ese afán de "supervivencia de la raza humana", unos espinillentos y su influyente parentela, se metan a la brava en la fila y les quiten el lugar a quienes por edad, salud y motivos propios del lugar donde viven, la merezcan más que los abusones?

Estos ojos que serán cremados en los hornos de la funeraria, vieron cómo esos abusivos recibían la vacuna y luego hasta fotos se tomaban presumiendo la odisea.

Todo eso, mientras ancianos en sillas de ruedas y con visibles problemas de salud, salían del centro de vacunación sin la ansiada Pfizer, porque ya se habían terminado las dosis de ese día.

DON HÉCTOR

Ahora sí, les voy a compartir esto que -otra vez- vi con mis propios ojos. ¡Arre!

Un hombre de más de 80 años llegó en silla de ruedas al centro de vacunación en San Antonio.

Con evidentes dificultades para caminar y apoyado en un bastón se encaminó hasta el punto donde le aplicarían la vacuna.

Apenas la recibió, se levantó sin ocupar el bastón y muy sonriente se sentó en su silla de ruedas, diciéndole a su yerno, que le acompañaba y que por su edad no fue vacunado: "vámonos a comer todos al Pachá, yo invito".

Obvio, los efectos de la vacuna aún no se manifestaban en él ni por asomo, pero el efecto sicológico sí se dio y le cambió el semblante. Le oí decir: "no me duele nada".

Si un chavo más de los espinillentos de los que les platiqué al principio, se hubiera metido en la fila, don Héctor se habría quedado sin su vacuna.

Como decía mi abuela la chef de la Guía Michelin: "¿Quieren más o les guiso un huevo?"

CAJÓN DE SASTRE

"Gulp y re contra gulp", exclama la irreverente de mi Kalifa, ya con un pie en el estribo rumbo a Tampa...
 
Don Héctor, después de recibir su vacuna. Foto Plácido Garza.
Don Héctor. En junio 15 cumple 90 años. Aquí, un día después de que recibió la vacuna. A sus pies, Camila y Lola. Foto Plácido Garza