Wayne Rooney delantero de la selección inglesa y el delantero galés Gareth Bale. Fotos AP
Más de 2,400 policías intentarán mantener la paz con el objetivo de impedir que los hinchas ingleses más violentos vuelvan a repetir los graves sucesos de Niza y Marsella.
No he dicho que (Inglaterra) no tenga orgullo. Sólo creo que nosotros tenemos más"...
Gareth Bale, selección de Gales

Inglaterra y Gales jugarán mañana en Lens un duelo de alto voltaje dentro del Grupo B de la Eurocopa de fútbol que llega marcado por el cruce de declaraciones previas, la violencia de los "hooligans" y la alta exigencia para el equipo de Roy Hodgson tras su empate 1-1 ante Rusia.

El encuentro lo tiene todo, y más después del triunfo 2-1 de Gales sobre Eslovaquia en su triunfal debut en una Eurocopa. El orgullo nacional se apoderó de todo un país que sueña con dar una nueva sorpresa, y más en un choque de máxima rivalidad.

Más de 2,400 policías intentarán mantener la paz con el objetivo de impedir que los hinchas ingleses más violentos vuelvan a repetir los graves sucesos de Niza y Marsella. No sólo por la rivalidad entre ambas selecciones, sino porque en Lille, a apenas a 40 kilómetros de distancia de Lens, Rusia juega hoy otro encuentro de alto riesgo ante Eslovaquia y se teme que se produzcan nuevos enfrentamientos entre dos aficiones que se odian.

Otro suceso vino a calentar el ambiente. El habitualmente discreto Gareth Bale, la estrella galesa, encendió a su rival con unas declaraciones explosivas: "Tenemos más orgullo que ellos".

Luego matizó: "No he dicho que (Inglaterra) no tenga orgullo. Sólo creo que nosotros tenemos más".

Y cuando le preguntaron sobre qué jugadores ingleses tendrían sitio en la selección galesa exclamó: "¡Ninguno!".

Heridos en el orgullo, los rivales respondieron. Por ejemplo, el centrocampista Jack Wilshere declaró: "Sabemos que no gustamos en Gales. ¿Ellos nos gustan? La verdad es que no".

A Hodgson tampoco le agradaron los mensajes de Bale, que calificó como "irrespetuosos".

A lo largo de su historia, Inglaterra y Gales se enfrentaron en más de 100 ocasiones, pero será la primera vez que lo harán en un gran torneo internacional. Y, contra todo pronóstico, la máxima presión está sobre el teóricamente favorito.

Si Gales reforzó la idea de su sueño para esta Eurocopa con su victoria ante Eslovaquia, Inglaterra se complicó con su empate con Rusia. El equipo de Hodgson ofreció ráfagas de buen juego, pero evidenció una preocupante falta de control del ritmo de juego y permitió que Rusia firmara las tablas finalmente.

Lo más probable es que Hodgson dé continuidad al mismo equipo del primer partido, con Wayne Rooney incrustado en el centro del campo y Harry Kane en la punta con Raheem Sterling y Adam Lallana por detrás.

En Gales tampoco se esperan cambios, aunque entra dentro de la probable que entre Hal Robson-Kanu, el autor del gol definitivo ante Eslovaquia.