Foto: Josué Rodríguez
Las entrevistas serán en unas carpas temporales, que tuvieron un costo de 25 millones de dólares, donde se atenderá de 200 a 300 personas por día

Piedras Negras, Coah.- Desde ese lunes 16 de septiembre, en la frontera de Laredo, Texas, autoridades migratorias de Estados Unidos recibieron al primer grupo de migrantes centroamericanos, cubanos y africanos solicitantes de Asilo, donde un Juez de Migración iniciará el procesamiento de aceptación o rechazo.

Las entrevistas serán en unas carpas temporales, que tuvieron un costo de 25 millones de dólares, donde se atenderá de 200 a 300 personas por día.

Las instalaciones tienen aire central, baños portátiles, además con muchas cámaras de seguridad y todo está resguardado por elementos de la Policía del Departamento de Seguridad Interna de la división de protección rápida.

Este trámite es el complemento del programa denominado Protocolo de Protección a Migrantes (MPP), que consiste en revisar sus solicitudes de asilo y regresarlos a México para esperar la decisión de los jueces de inmigración.

Este es el procedimiento para los aspirantes al asilo humanitario:

Primero los migrantes harán fila en el puente internacional Puerta a las Américas al menos cuatro horas antes de su cita.

Enseguida serán recibidos en el túnel de ingreso a las instalaciones, donde personal verificará su cita programada para el día y en el horario que se les recibirá.

Siguiendo con el procedimiento, ingresan a un área de seguridad donde se revisan sus huellas digitales, su equipaje y sus cuerpos para determinar que no lleven armas u objetos peligrosos. También se les someterá a unas revisiones médicas de rutina para confirmar que no tengan enfermedades peligrosas visibles.

Ahí los solicitantes son llevados a una sala de espera y si se trata de menores de edad se les lleva a unas instalaciones especiales donde inclusive hay mesitas y sillas, además de bancas con juegos para niños.

 El siguiente paso es una cámara máster para realizar las audiencias por teleconferencia con los jueces de inmigración, concentrados en San Antonio, Texas. Hay cuatro salones para las audiencias, cada uno con capacidad para 50 personas.

Finalmente si un solicitante manifiesta tener miedo de retornar a México una vez concluida su audiencia, se le envía a otro salón especial con asesoramiento de un abogado para que explique a un oficial federal las razones de su temor y ahí se decide si puede quedarse temporalmente en Estados Unidos o debe regresar a México a esperar la decisión del juez sobre su aplicación para asilo.