Hoy se realizó la audiencia preliminar del juicio a Gerrit Jan van D. acusado de aislar a sus hijos del mundo durante años y abusar físicamente de ellos.

Hoy se realizó la audiencia preliminar del juicio a un holandés acusado de aislar a sus hijos del mundo durante años y abusar físicamente de ellos.

En los alegatos iniciales ante la corte en la ciudad norteña de Assen, los fiscales presentaron el retrato de un hombre profundamente religioso que consideraba a su familia "elegida por Dios" y que hacía todo lo que estaba en su poder, incluso con castigos físicos y de otro tipo, para impedir que sucumbieran a las influencias externas que consideraba malignas.

En octubre, la policía descubrió al padre con seis de sus hijos en una granja aislada en el este de Holanda, 130 kilómetros al noreste de Ámsterdam, después de que uno de los hijos presentó una denuncia. Los fiscales dijeron que los hijos eran adultos jóvenes.

Tribunales donde se celebra la primera audiencia en el caso penal contra el principal sospechoso Gerrit Jan van D. (recuadro) en Assen, Países Bajos. Foto: EFE/Hart Van Nederland

El padre, identificado como Gerrit Jan van D., de 67 años, no estuvo presente en la audiencia. Se informó que estaba hospitalizado y que perdió el habla luego de sufrir un derrame cerebral hace varios años.

A pesar de su discapacidad, pudo mantener a sus hijos aislados del mundo exterior, dijeron los fiscales. Lo acusaron de atacarlos, a dos de ellos sexualmente. Declaraciones de los hijos y un diario íntimo escrito por el padre respaldan esas denuncias, según los fiscales.

Dijeron en un comunicado que las "palabras y hechos" del padre impedían que sus hijos abandonaran el hogar. La madre murió hace años.

Desplazándose de pueblo en pueblo, el padre mantenía aislados a sus seis hijos menores desde su nacimiento y jamás los registraba con las autoridades locales, como requiere la ley holandesa. "En efecto, no existían" para la ley, dice el comunicado de la fiscalía.

Los tres mayores de los nueve hijos pudieron asistir a la escuela, aunque no a excursiones ni fiestas y finalmente abandonaron el hogar.

Según los fiscales, el padre les decía que las influencias externas los volverían "inmundos" y amenazaban su situación de "elegidos de Dios”.

El padre abusaba de ellos con "puñetazos, pisotones, patadas, privándolos de alimento y bebida y de recibir atención médica o mental”.

También se acusa al padre de abusar sexualmente de dos de los tres hijos que abandonaron el hogar entre 2002 y 2008.

Las autoridades mantienen a los seis hijos en un lugar no revelado.