En principio la papeleta la tenían fácil: debía ganar a Kosovo, última de grupo con apenas un punto. Foto: Twitter
Las palmas rítmicas volvieron a sonar en Reykjavik y la icónica imagen de la afición vikinga unida a sus jugadores nos dejará grandes momentos en la cita que de verdad importa, la de Rusia

Los dirigidos por Hallgrímsson continuarán el idilio de Islandia con las grandes citas y, tras ganar a Kosovo, ya están clasificados para la cita de Rusia. Tras debutar en una Eurocopa en Francia con un papel más que relevante -alcanzaron los cuartos de final tras eliminar a Inglaterra en octavos-, ahora suben el nivel y estarán en los bombos del sorteo. Además, con todos los honores: como primera de grupo. En principio la papeleta la tenían fácil: debía ganar a Kosovo, última de grupo con apenas un punto. Y lo consiguieron gracias a los tantos de Gylfi Sigurdsson y Gudmundsson, a pase del goleador. Las palmas rítmicas volvieron a sonar en Reykjavik y la icónica imagen de la afición vikinga unida a sus jugadores nos dejará grandes momentos en la cita que de verdad importa, la de Rusia.

Tanto miedo había, que el partido lo contemporizaron bien. No querían complicarse la vida y apenas tentaron la meta de Ujkani. Sabían que le gol tarde o temprano acabaría llegando. Y lo acabó haciendo por medio de Gylfi Sigurdsson antes del descanso. 

Entonces sí, la locura se desató. Islandia debutará en un Mundial y, como quedó demostrado en Francia, no será una perita en dulce. Halldórsson; Saevarsson, R. Sigurdsson, Árnason, Magnússon; Gunnarsson, Hallfredsson; Gudmundsson, Gylfi Sigurdsson, Bjarnasson; y Bödvarsson. Los -sson nos robaron el corazón en Francia y prometen hacerlo también en Rusia. Bienvenidos al Mundialsson.