Cuando el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó la licitación para la construcción del muro en la frontera con México jamás pensó que estaría faltando a uno de sus principios básicos de campaña, aquel que dice: “todo hecho por y para los americanos”. Hasta el momento hay más de 600 empresas interesadas en participar de todas partes del mundo —España, Alemania, Sudáfrica, Gran Bretaña, Irlanda, Puerto Rico y Canadá—, logrando así un “hermoso” ejercicio de capitalismo y globalización en su máxima expresión. La única condición es que los materiales sean americanos, palomeando este requerimiento, el mejor proyecto se queda con una jugosa parte del contrato de más 21 mil millones de dólares.

Sin embargo, el caso de la empresa poblana que levantó la mano para formar parte de la construcción del muro, es particularmente una lección al Trumpismo económico, para muestra un fragmento de la nota publicada por la periodista Nancy Escobar en El Financiero: “Ecovelocity, con sede en la ciudad de Puebla, está apostando a que puede proporcionar luces LED industriales, baratas, para iluminar el muro fronterizo que pretende construir Trump […] Theodore Atalla, propietario de Ecovelocity, un egipcio nativo de herencia griega que ha hecho de México su hogar durante la mayor parte de las últimas dos décadas, dijo que su firma buscaba socavar la competencia proporcionando iluminación que importa principalmente de China”.

¡Qué maravilla de fronteras abiertas! Un egipcio con herencia griega que vivió en Estados Unidos, pero que lleva, por lo menos, 20 años en México, quiere construir el muro con dinero americano y con infraestructura China. Jaque Mate Donald Trump

Y bien dicen que toda crisis es una oportunidad y más si hablamos de negocios. A principios de este mes nos enteramos que Cemex, que opera en más de 50 países y considerado como el mayor proveedor de cemento y concreto premezclado de Estados Unidos, estaría dispuesto a participar en la construcción de este proyecto. Así la confirmó Rogelio Zambrano, presidente de la cementera, quien dijo que, aunque todavía no hay nada concreto, “si alguien nos pide una cotización con gusto lo haremos”. Aunque aclaró que no serán constructores del muro, sino proveedores de cemento. En las últimas semanas no se ha hablado más de esta declaración, de hecho, ya no se encontró ninguna filiar de la cementera mexicana en la lista de empresas, pero todo es un negocio y todo puede pasar. 

En menos de dos meses sabremos la elección de proveedores y constructores, lo veremos en papel y seguro en maqueta, será más interesante el fenómeno de ver a mexicanos poner el primer ladrillo, ahí sí no hay de dónde escoger la mano de obra la tenemos ganada.